
Carlos Caballero / Arqueólogo
Colegio Profesional de Arqueología de Madrid
Es un lugar común que hablemos de la España vacía o de la España vaciada como si se tratase de un problema reciente en nuestro país cuando, en realidad, ha sido un asunto recurrente desde el comienzo de la industrialización, allá por los últimos años del siglo XIX, cuando se produjo un éxodo masivo hacia las grandes ciudades que ofrecían en sus incipientes industrias las oportunidades laborales que el campo tercamente negaba. La historia que hoy traemos a esta sección de Nuestro Patrimonio, otra historia de un fracaso, es un ejemplo de cómo el problema que hoy nos acucia inquietaba a los gobernantes hace ya más de un siglo.
Valverde de Alcalá ha sido siempre un pequeño pueblo situado en el sureste de lo que hoy es la Comunidad de Madrid, con una fértil vega regada por el rebelde Arroyo Pantueña, de curso irregular, cambiante. En este lugar, quizás por iniciativa del rey Alfonso XIII, aunque bajo el auspicio de la Junta Central de Colonización y Reforma Interior, se crearon a comienzos del siglo XX unas colonias agrícolas que pretendían fijar a la población en el territorio, disuadiéndola de emprender su éxodo a la ciudad industrializada. El plan consistía en asignar a cada colono, para su explotación, un lote en torno a 20 hectáreas en el que iba incluida una vivienda con cuatro habitaciones y, separadas, las estancias dedicadas a la actividad agropecuaria.

Izq. y centro: Ruinas de uno de los lotes. Dcha.: Casa de Juan Ruiz Andés (Foto: Blog ‘Una ventana desde Madrid’)
En los cerros al sur de Valverde de Alcalá se establecieron doce colonias, accesibles desde el pueblo por un camino al que se llegaba por un puente, construido a comienzos del siglo XX, y recientemente restaurado por la Comunidad de Madrid. Ese puente sencillo y funcional, con detalles artísticos reseñables, que ha sido rehabilitado con el cariño que merece, da comienzo a una ruta circular, recomendable para días soleados del invierno y para una primavera suave, que recorre los restos de esa utopía agrícola imaginada en los comienzos del siglo pasado. Al paso veremos las ruinas de las viviendas que centralizaban cada uno de los lotes, de las cuales se conserva en buen estado la adjudicada a Juan Ruiz Andés en 1917, restaurada en 2018 por una iniciativa admirable de sus herederos.
Las Colonias contaban, además, con un centro de reunión y de administración común, llamado “La Comunal”, que contaba con todos los servicios para los colonos y una tienda que fue sustituida en 1941 por una capilla. Al paso del camino veremos fuentes, pozos y, sobre todo, un territorio que fue escenario de un empeño fallido por fijar la población en un entorno rural amenazado, como siempre, por la cercana metrópolis. El modelo se fue desvirtuando, especialmente a partir de que, en 1934, los colonos adquirieron la propiedad de sus lotes, que acabaron abandonando, a mediados del siglo XX, al reflejarse en el espejo deformante del Plan Marshall e imaginarse un futuro próspero donde solo había, en realidad, precariedad y buenas intenciones.

Izq.: Camino de las Colonias, con tramos empedrados. Centro: Fuente de Pedro López, construida en 1915 (Fotos: Carlos Caballero). Dcha.: Vista de uno de los lotes (Foto: C.C.).
Valverde de Alcalá nos ofrece hoy, en fin, un puente recuperado tras decenios de abandono y un patrimonio rural especial, la historia de un empeño interminable por cercenar el éxodo rural y hacer la vida en el campo compatible con las luces de la ciudad.
* (La historia de las Colonias agrícolas de Valverde de Alcalá está muy bien resumida en el espléndido blog “Una ventana desde Madrid”, mantenido por Lourdes Morales: https://www.unaventanadesdemadrid.com/comunidad-de-madrid/valverde-de-alcala.html)