Ángel Luis María Cuesta / Jefe de estudios de Eurocolegio Casvi Boadilla

La educación, como todo en la vida, evoluciona y necesitamos adaptarnos a las nuevas necesidades. Eso incluye estar al día en el ámbito tecnológico, lingüístico, deportivo…, pero también contar con personal docente y no docente que sepa entender y aplicar dichas necesidades.

Es un error pretender que nuestros hijos estudien tal y como lo hacíamos nosotros porque ni los cimientos de su formación son los mismos ni el puerto al que quieren llegar tampoco. Por ello, el camino tampoco debe ser el mismo. Eso sí, lo que no podemos olvidar es que la relación entre familia, alumno y profesor debe seguir los mismos patrones. Familia y escuela van de la mano para que los alumnos puedan llegar a su objetivo. Deben siempre estar en contacto para asegurarse de que siguen el mismo camino, que van de la mano.

Por otro lado, no hay que olvidar las claves de la sociedad actual. Vivimos en un mundo cada vez más globalizado. Ya es una realidad los trabajos internacionales. Los profesionales de hoy en día ya trabajan con una persona de cualquier parte del mundo al mismo tiempo. Por eso, los idiomas son uno de los cimientos que deben regir la educación actual. Pero no nos vale estudiar idiomas con un libro. Los idiomas son una realidad y, como tal, hay que vivirla.

Los intercambios, los semestres en el extranjero o los cursos de verano fuera de España son aspectos que hay que desarrollar. Los alumnos de hoy en día tienen que empezar a mentalizarse de que mañana pueden trabajar en cualquier país o hacer negocios con personas de otras partes del mundo.

Esta realidad también da paso a otra muy ligada. Los alumnos de hoy en día tienen otra mentalidad. Tienen una mentalidad abierta, dispuesta a entender otras culturas, otras tradiciones de las que, de un modo u otro, formarán parte. Del mismo modo, serán más solidarios y empáticos. Se sienten parte del problema y, por ello, contribuyen, en la medida de lo posible, a solucionarlo. Todas estas características conforman el perfil del alumno IB.

A su vez, estos alumnos, por el desarrollo que va teniendo su formación académica, van a tener una personalidad más consciente de los problemas actuales, más sensibles a temas como el medio ambiente o el reciclaje. Todo ello también se fomenta en la escuela, aunque se debe reforzar en casa con las familias.

En las escuelas conscientes de esta realidad, ya es un hecho el contacto diario de los alumnos con huertos sostenibles, con campañas de reciclaje, de ahorro de agua. Son los más mayores también los que se aseguran de que los pequeños sigan sus pasos en lo que respecta al respeto por el planeta.

En resumen, no debemos olvidar que la educación no es un campo anclado. Es un aspecto de la realidad social que fluye y cambia de forma continua para adaptarse a los nuevos alumnos que serán los futuros ciudadanos de una sociedad totalmente diferente.