Cuando en 2001 se ponía en marcha la primera edición de Fenavin daba comienzo una aventura que nadie tenía muy claro cómo acabaría. El presupuesto era de 130 millones de pesetas frente a los 415 (2,5 millones de euros) que cuenta el actual y los expositores 381 frente a las 1.802 bodegas de Fenavin 2017.  Está claro que la feria no resultó un fracaso. Y no sólo eso, sino que las ediciones que se celebraron en plena crisis económica, especialmente las de 2009 y 2011, no sólo no se resintieron, sino que mantuvieron un ligero crecimiento que ya en 2015 se disparó, volviendo a superar todas las expectativas en su novena edición que ahora se celebra. Más superficie, más vendedores, más compradores, más actividades…., Fenavin, aún más.

Desde hace un mes las carpas, como si de un gran campamento  dispuesto para emprender una gran empresa, habían empezado a levantarse  rodeando el pabellón ferial de Ciudad Real. Su objetivo es albergar los distintos pabellones que conformarán FENAVIN 2017 que, en esta ocasión, contará con uno más que en las ediciones anteriores. Su nombre es el de Noé (según la Biblia fue quien inventó el vino y, a la vez, el primer borracho de la historia) que se suma a Eneo (a quien Dionisos regaló la primera cepa de vino), Hesiodo (primer filósofo griego, además de poeta que cantó a la paz frente a Homero que lo hizo a la guerra), Osiris (dios egipcio de la vegetación y la agricultura), Virgilio (el gran poeta latino autor de las Bucólicas), Homero (el mayor poeta griego creador de la Épica), el ya mencionado Dionisos (dios griego del vino llamado Baco por los romanos) y Ganímedes (héroe troyano del que se enamoró Zeus). En total ocho pabellones que sumarán un 14% más de superficie a la que ya se contó en la pasada edición, por lo que en la actualidad se cuenta  con un total de 31.271 metros cuadrados.

El motivo de este esfuerzo (no olvidemos que la mayor parte del gasto de la feria, 2 millones de euros de los 3,3 totales que tenía Fenavin de presupuesto en 2015, se destina a levantar dichas carpas, o sea, a montar un pabellón  provisional que se usa durante tres días) es conseguir el aumento del número de participantes en la feria. Pese a ello más de 400 bodegas se han quedado con las ganas de participar.

La realidad es que FENAVIN 2017 es mucho más. Ya en 2015 participaron 1.361 bodegas, un 12% más que en la edición anterior, mientras que este año serán 1.802, 441 más que en 2015, de las cuales  411 son de la provincia de Ciudad  Real, y se espera la llegada de más de 17.000 compradores, procedentes de 84 países, 14 más que en la anterior edición.

Los contactos comerciales que se realizaron en 2015, y que sin duda en esta ocasión serán superados con creces, fueron 278.000 mientras que las reuniones comerciales  alcanzaron el número de 5.236. Además en la Galería del vino se expusieron 1.492 vinos y se abrieron 11.280 botellas.

Estos son sólo algunos de los datos que nos pueden dar una visión aproximada del volumen de negocio que esta feria genera. Porque al fin y al cabo esto es lo que se pretende, hacer negocio. Esta ha sido la idea dominante desde la primera edición, que tuvo lugar en el año 2001, y que ahora nos llama la atención porque la participación fue de 381expositores con la presencia de 150 compradores llegados  de poco más de una docena de países. Eso sí, los japoneses ya estuvieron en Fenavin 2001. La noticia se publicaba en elmundovino.com, firmada por Alfonso Castro, y no nos resistimos a reproducir parte de la misma:

FENAVIN, negocio“El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete y el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, José Bono, dieron el 10 de mayo, oficialmente, el pistoletazo de salida a Fenavin, Feria Nacional del Vino de Ciudad Real, que en su primera edición se ha desarrollado hasta el 14 de mayo, organizada por la Diputación Provincial ciudadrealeña y dirigida por Manuel Juliá con un presupuesto de 130 millones de pesetas. El certamen, que previsiblemente tendrá una periodicidad bianual, va a iniciar su andadura en medio de un clima de cierto optimismo, “al haberse superado”, en palabras del presidente de la Diputación, Nemesio de Lara, “ampliamente las previsiones iniciales a que aspirábamos”. Arias Cañete y Bono, acompañados del consejero de Agricultura castellano-manchego, Alejandro Alonso, recorrieron toda la feria y, de buen humor, cataron “docenas de vinos” cada uno”. Como se puede comprobar, pasadas ocho ediciones y 16 años después, el “cierto optimismo”  terminó siendo más que justificado.

Pero volvamos al presente. El pasado 19 de abril, el presidente de la Diputación, José Manuel Caballero, acompañado por el director del evento, Manuel Juliá y el coordinador institucional, Gonzalo Redondo, presentaba la actual edición de Fenavin ante los medios de comunicación y dejaba muy claro que “el objetivo primordial de la feria es que los productores y elaboradores ciudadrealeños y castellano-manchegos, que las empresas de aquí, se lleven la mayor parte de la tarta, ya que la Diputación organiza la feria para impulsar el negocio porque interesa que haya más riqueza y empleo”.

Y aquí es donde viene la pregunta que muchos ciudadanos se hacen y que, en una pequeña parte, queda reflejada en nuestro Termómetro. ¿Merece la pena que la Diputación Provincial invierta dinero en esta feria cuando, además de prestar apoyo a un sector de la provincia, el del vino, apoya a la vez a la competencia, ya que en Fenavin participan muchas bodegas del resto de España, con lo que el dinero de Ciudad Real promociona vinos de La Rioja o Ribera del Duero?  Y si sí merece la pena invertir, ¿es rentable cuando dicha cantidad ha llegado a superar los tres millones de euros?

El presidente de la Diputación lo tiene muy claro cuando afirma que “FENAVIN es un acontecimiento expositivo muy rentable, puesto que revierte 5,55 por cada euro de inversión pública puesto que el retorno económico de un presupuesto de 2,5 millones de euros en esta edición, incluyendo FENAVIN-Contact celebrada en junio de 2016, asciende a 40 millones de euros. No hay política que genere un favor tan grande al sector del vino puesto que a Fenavin se viene a vender y a comprar, que es lo que le da valor a la feria”. Siguiendo en esta línea Caballero afirmaba que “desde 2001 los vinos de la provincia y de la región han alcanzado un alto grado de internacionalización. Prueba de ello es que entonces las exportaciones sumaban 99 millones de euros y en la actualidad el montante se sitúa en 317, lo que supone un incremento del 320 por ciento”.

Otra idea que siempre ha perdurado en los organizadores es el hecho de que muchos de los compradores, que en principio sólo conocen productos de La Rioja o de Ribera del Duero, al asistir a Fenavin se encuentran y descubren nuestras bodegas, algo que no hubiese ocurrido en otras ferias del mundo a la que nuestras empresas no pueden acudir. O sea, que nosotros no ayudamos a vender a La Rioja, sino que es la denominación de fuera la que nos ayuda indirectamente a nosotros.

Pero si hay un argumento de peso que justifique la puesta en marcha de Fenavin de cara al ciudadano de a pie, pues los profesionales nunca han dudado de su excelente rentabilidad, lo aportaba el mismo presidente de la Diputación cuando afirmaba que “somos el principal viñedo del mundo, porque el 14% del cultivo de la vid del planeta se concentra en Castilla-La Mancha y la mayor producción de hectáreas en Ciudad Real, y por ello somos conscientes de la importancia para nuestra tierra del sector del vino, puesto que tiene que ver con nuestra historia, nuestra cultura y nuestra vida. Por eso se entiende perfectamente que Fenavin naciera, creciera y se desarrollara en Ciudad Real”.

Por otra parte, durante los tres días de feria, Ciudad Real se convierte en un foco de negocio, ya que los hoteles y restaurantes de la ciudad, de todos los pueblos de la comarca, e incluso de Alcázar, Daimiel, Puertollano y hasta hoteles de Toledo, están llenos, motivo por el que la repercusión económica en la zona es muy importante,  además de ir ligada con un impactante efecto de imagen y promoción al exterior.

Precisamente en la edición de 2015 los hosteleros se pronunciaban al respecto a través de las declaraciones de su presidente, José Crespo, quien afirmaba que “Fenavin ha ubicado en el mapa internacional a nuestra provincia y supone bianualmente el desembarco de miles de clientes y turistas de alto poder adquisitivo”.

asistentes a FENAVINFenavin nos pone en el mapa

Palabras que ha repetido casi calcadas dos años después, ya que a mediados del pasado mes de febrero los buscadores de hoteles  de internet ya desviaban 100 kilómetros para encontrar alojamiento en Ciudad Real del 9 al 11 de mayo. A tres meses del inicio de la feria estaba todo reservado en los hoteles de la ciudad y las poblaciones aledañas.  Con estas cifras en la mano, José Crespo destaca que Fenavin es un “revulsivo” para la hostelería, no sólo de la ciudad sino también de localidades próximas que prestan su capacidad en aras de que todos los asistentes se lleven un buen recuerdo de Ciudad Real. Fenavin nos pone en el mapa y le da la oportunidad al sector de demostrar que da la talla en este tipo de eventos, que pone nuestra capacidad al límite”.

Crespo admite que, sin lugar a dudas, esta es la cita más importante para Ciudad Real: “Durante la celebración de Fenavin la ocupación hotelera es de un 100%, cuando la media anual en Ciudad Real es de un 25-30%, por lo que el negocio se multiplica por cuatro”, pone como ejemplo el representante de los hosteleros ciudadrealeños.Un pleno en ocupación en el que incidía el director del Hotel Santa Cecilia, Pedro Bellón, que comentaba cómo las habitaciones se quedan reservadas de una edición a otra de la feria, admitiendo que el “crecimiento imparable de Fenavin” ha provocado que sea habitual que tengan que desviar clientes a otros hoteles de la provincia e incluso del sur de Madrid.

Mucho más que negocio

A lo largo de sus nueve ediciones, Fenavin ha ido creciendo y evolucionando, pero no sólo desde el punto de vista del negocio, su principal objetivo, sino de la imagen exterior y, en esta edición, con una gran apuesta por la cultura. Desde las primeras ediciones fueron numerosos los personajes relacionados, directa o indirectamente, con el sector del vino que tuvieron protagonismo en la feria. Entre ellos podemos destacar a periodistas especializados, gastrónomos, sumilleres, deportistas y artistas de todo tipo que compartieron eventos, seminarios y charlas con profesionales del sector, en un afán, por parte de la organización, de que esta feria trascendiera no sólo las fronteras de nuestra región sino de España. Y, tal como posteriormente se ha podido ver, se consiguió con creces.

Así este año está prevista la presencia de grandes comunicadores como Lorenzo Díaz, Raúl del Pozo, Andrés Sánchez Magro, José Ribagorda, Antonio Lucas, Manuel Jabois, Pedro Simón y Olga Viza, que volverá a dirigir la ceremonia de reconocimiento a los Embajadores del Vino. La gastronomía tendrá también un papel central, con la presencia de Joxe Mari Aizega, director del BasqueCulinary Center, y Josep Roca, sumiller de Can Roca, quien presentará el libro ‘Tras las viñas’, que ha editado junto a la psicóloga Inma Puig.Algunos de ellos ya son grandes veteranos en la feria.

La Cultura del Vino

Pero la gran novedad de esta edición está en que a estas actividades, que se desarrollarán durante la feria dentro de los pabellones, se ha unido una apuesta cultural que durante todo un mes, anterior al inicio de la feria, ha estado recorriendo la provincia. Lo explicaba el presidente durante la presentación: “Aunque la principal finalidad de la feria es vender vino, se ha trabajado por primera vez la promoción de la cultura del vino llevando la feria a los pueblos de la provincia. Con ello se pretende incentivar el consumo moderado de vino entre diferentes colectivos, como el femenino, a la vez que se espera prestigiar el mundo del vino añadiendo nuevos conceptos, relaciones y sinergias. Para ello se han programado 86 actividades en las que participan 170 ponentes acreditados en el panorama nacional e internacional. Son los mejores del momento en lo que se refiere a la especialización en el mundo del vino”.

Entre estas actividades podemos mencionar  ‘Humor con Vino’ que llenó el teatro Francisco Nieva de Valdepeñas con un espectáculo de monólogos con los actores Agustín Durán, Raúl Fervé y Enrique San Francisco. Posteriormente se representaría en Tomelloso, Manzanares y Daimiel. Días antes había pasado por Puertollano.

También el Museo del Vino de Alcázar de San Juan, situado en la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen La Mancha, acogió una cata con vinos de la zona en la que participaron 20 personas. El presidente del Club de Vinos de Ciudad Real, Celedonio Muñoz, dirigió el evento que consistió en la degustación de cinco vinos adscritos a la DO, concretamente un blanco airén de la cosecha 2016, un tinto tempranillo de la misma añada, un espumoso brutnature y un tinto crianza 2013.

Finalmente Moda con Vino ha sido otra de las propuestas de La Cultura del Vino que ha llevado  el espíritu de Fenavin a toda la provincia y que pasó por Campo de Criptana, donde  el museo del Pósito acogió un desfile con diseños de una veintena de alumnos de la Escuela Superior de Diseño y Moda de la Universidad Politécnica de Madrid. Allí, Laura Luceño, profesora en la Escuela Superior de Diseño de Moda, indicaba que “muchos alumnos han tomado el color como referencia para acercarse al vino” y afirmaba que tanto moda como vino tienen que seguir trabajando para ser considerados como cultura plena en este país. Para Luceño, La Cultura del Vino ha sido una gran iniciativa en este sentido y reconocía haber aprendido mucho en algunas catas en las que ha participado.

La Junta apoya Fenavin

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha vuelto a Fenavin tras cuatro años y dos ediciones de ausencia, las ediciones correspondientes a los años 2013 y 2015. El ejecutivo autonómico retorna en 2017 a la mejor y más importante feria monográfica de vino que se hace en España con financiación y presencia institucional. Es decir, tomando a la Feria Nacional del Vino como referente y principal instrumento para articular la presencia del sector en los mercados exteriores. Así lo manifestaba el pasado 24 de abril, el presidente de la Diputación y de Fenavin, José Manuel Caballero, en la visita que realizaba al pabellón ferial junto con el consejero de Agricultura, Francisco Martínez Arroyo, con el objeto de comprobar cómo se encontraban las obras de montaje. Caballero reconocía  que tiene un enorme valor que la Junta esté totalmente implicada, a través de la Consejería de Agricultura, en la organización de este importante acontecimiento expositivo, yañadía que si es destacable el apoyo económico, que se traduce en la aportación de recursos por valor de 500.000 euros frente a los cero euros presupuestados para 2013 y 2015, es más importante el apoyo institucional, porque cuando el Gobierno de Cospedal puso en marcha  la Cumbre del Vino no sólo no lo tuvieron ese apoyo sino que “puso palos en las ruedas” de Fenavin. Lo más sensato, en su opinión, hubiera sido prescindir de intereses partidistas y apoyar proyectos consolidados que revierten en la mejora de un sector como el vitivinícola, muy representativo en la economía provincial y regional. Por su parte el consejero afirmó que  “la Junta no se puede olvidar de una feria como esta”, añadiendo  a continuación que nadie ha protestado por la desaparición de la Cumbre del Vino.

Texto: Ayer&hoy
Fotos: Multimedia/Fenavin