El cerebro funciona gracias a impulsos eléctricos. Cada pensamiento, emoción o movimiento que haces implica millones de neuronas enviando señales eléctricas entre sí a través de sinapsis. Estas señales son diminutas corrientes eléctricas creadas por movimiento de iones (partículas cargadas) como sodio, potasio y calcio. Cuando una neurona “dispara”, libera un pequeño impulso eléctrico que se transmite a la siguiente. En total, el cerebro humano adulto genera alrededor de 20 vatios (W) de potencia eléctrica continua. Eso es suficiente para encender una bombilla LED pequeña, que suele consumir entre 5 y 10 W. Por lo tanto, nuestro cerebro produce la energía suficiente para alimentar una luz, aunque no podríamos literalmente “enchufarnos” a una lámpara.