Elena Rodríguez Tato / Directora de equipo Begara Luxury Real Estate

El sol sale cada mañana para darnos vida. A pequeña escala, las lámparas emulan al astro rey, y la nueva iluminación tiene como objetivo ofrecernos bienestar en todos los momentos y rincones de nuestra casa. Tecnología que va en busca de la felicidad, haciendo de la luz el mejor aliado de nuestras emociones.

Hacia la iluminación inteligente.- La posibilidad de controlar las propiedades básicas de la luz (potencia, temperatura de color y polarización) permitirá a “ las fuentes de luz inteligente “ llevar a cabo funciones que no son posibles con la luz incandescente o fluorescente.

Hay estudios que aseguran que la iluminación inteligente podría adaptarse al ritmo cardíaco humano (el que marca el ciclo de sueño-vigilia), cambiando la temperatura del color y beneficiando la salud, el humor y la productividad. En iluminación urbana, la implantación de la iluminación inteligente se ha puesto en marcha.

El poder de la luz como generadora de emociones y bienestar.- Sentirse decaído o alegre, cansado o activo, melancólico o eufórico depende de muchos factores, pero la luz también influye. Al igual que un día gris provoca en la mayoría una sensación de tristeza o desasosiego, y en un día soleado estamos más animados y optimistas, la luz con la que iluminamos nuestra casa puede actuar sobre nuestro estado anímico. Es lo que se conoce como iluminación emocional, una ciencia que, más allá de innovaciones tecnológicas, propuestas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, y diseños que investigan nuevas formas y materiales, va en busca de conectar el alma de las personas. En busca de la felicidad en mayúsculas. Un ejemplo más de la tendencia que tiene como objetivo humanizar el desarrollo para lograr que la tecnología nos ayude a vivir mejor.

En busca de la luz personal.- Si se trata de que la luz nos ayude a vivir mejor, y teniendo en cuenta que cada persona es un mundo, ¿no sería lógico domesticar la luz para personalizarla a nuestro antojo? Los avances en domótica permiten instalar sistemas de iluminación que, con varios programas ajustados al gusto del consumidor- intensidad, color, calidad- reproducen escenas personalizadas con sólo pulsar un botón y crean la luz deseada para una escena romántica, una fiesta o una velada familiar. Si no existe una instalación de domótica, las lámparas regulables con movimientos corporales potencian la sensación de interacción entre individuo y luminaria.

Retroiluminación: cuando la luz no es sólo una lámpara.- El poder de convertir cualquier objeto o mueble, e incluso una casa entera, en una fuente de luz. La retroiluminación gana adeptos, desde hace años, entre los arquitectos y los diseñadores industriales. Si los primeros las utilizan para realzar volúmenes, elementos arquitectónicos y proporcionar una nueva percepción de los espacios que proyectan, los segundos la emplean para convertir objetos cotidianos en piezas de doble función que, además de su uso convencional, sean un foco de luz y color, cambiando la atmósfera del espacio donde se ubican y generando nuevas sensaciones. Así, muebles, estanterías y tabiques se transforman en elementos con una magia especial, que parecen volar en el aire.

Una iluminación adecuada a cada estancia.- En la cocina es importante la luz general y luces bajo los armarios que no deslumbran y enfoquen hacia la superficie de trabajo. En el comedor influye más la calidad que la potencia: una luminaria de techo que cree una lluvia de luz uniforme, ilumine bien los alimentos y no distorsione la figura humana. En los dormitorios y el salón apuesta por varios puntos de luz de baja intensidad y poco consumo, que dibujen atmósferas confortables. En el baño, la luz del espejo debe ser lo más parecida a la del sol y homogénea para no crear sombras en la cara. Y en las zonas de paso, señalizados de LED a ras de suelo.