Profesora titular de Bioquímica y Biología Molecular en Medicina, bióloga de carrera, decana a partir de 2020, recientemente reelegida por seis años más. Inmaculada Ballesteros Yáñez (Toledo, 27 de enero de 1978) se dedicó primero a la investigación (Instituto Cajal, Instituto Pasteur, EE. UU.), pero el amor le trajo a Ciudad Real, comenzando con la docencia en 2007 en la UCLM. Medicina es su casa, también la del personal y los 450 estudiantes del grado, una casa cercana, acogedora, que da confianza y notable prestigio.
“Estoy deseando mover la última mesa de esta facultad para irnos al campus biosanitario»
Pregunta.- Se acumulan las buenas noticias para usted y para la facultad que dirige, y quiero empezar por ese premio Empoderamiento y Liderazgo del Ayuntamiento de Ciudad Real, ¿qué supone para usted este reconocimiento?
Respuesta.- Una mezcla de sorpresa, halago, felicidad y ser consciente de que se tiene en cuenta la labor desempeñada en lugares como nuestra facultad, un trabajo colaborativo de todos. El centro va por buen camino, sumando éxitos e impartiendo una formación de calidad a los estudiantes.
P.- ¿Qué matrícula tiene Medicina este curso?
R.- Son 83 nuevas matrículas y en total contamos con 450 estudiantes en los seis cursos del grado de Medicina, mayoritariamente de Ciudad Real y Toledo, y también de Andalucía.
P.- Seguimos con las buenas noticias. La pronta colocación de la primera piedra del campus biosanitario de Ciudad Real, ¿cómo valora este gesto?
R.- Es un acto simbólico que significa mucho por lo que representa y por la larga espera, no sólo de esta decana, sino de la UCLM en general y del rector y la vicerrectora Inmaculada Gallego en particular. Tras la primera piedra, debemos seguir siendo pacientes, dando pasos en firme sin pausa.
El edificio polivalente actual nació provisional y llevamos ya 16 años, nos ha servido mucho, pero se ha quedado pequeño. La nueva localización es magnífica, estamos enfrente del hospital, lo que acrecienta las oportunidades de colaboración; también con Enfermería, al compartir un mismo espacio. Además, facilitará la interactuación del estudiantado de uno y otro grado. Estamos expectantes, estoy deseando mover la última mesa de esta facultad, eso supondrá que el campus biosanitario ya está en funcionamiento.
P.- ¿Qué ganarán con la nueva ubicación?
R.- Habrá algunas aulas más, pero sobre todo se ganará en dimensión de las mismas. Hoy en día, hacemos casi ingeniería para que no coincidan los horarios, son seis cursos y hay muchos exámenes.
Asimismo, mejoraremos en la práctica en la docencia. Tendremos un edificio entero para laboratorios de investigación y otro para laboratorios docentes, a diferencia de las 3 o 4 habitaciones actuales, que nos obliga a montar y desmontar en cada taller.
P.- Y en tecnología, ¿están bien dotados?
R.- Sí, estamos muy bien dotados, tanto para investigación como docencia. Una parte de nuestro presupuesto lo dedicamos a aparatos de simulación, y en investigación hemos conseguido hasta 3 millones de euros en varios fondos Feder.
P.- Medicina de Ciudad Real, junto con Albacete, son dos facultades referentes en calidad del profesorado, investigación y promoción del alumnado, ¿qué balance hace de estos 16 años?
R.- Nuestra hermana mayor, Albacete, cumple 30 años de andadura, nosotros empezamos en el curso 2010-2011. Ha sido una gran aventura, al principio no se entendía que se pusiera Medicina en Ciudad Real y no en Toledo, pero nos hemos sentido muy arropados por el personal del Hospital General Universitario de Ciudad Real y el Sescam. Para todos ellos también supuso una apuesta fuerte, y todos los profesionales médicos que forman parte ahora de la facultad están dispuestos y disponibles para hacer lo que se les solicita.
El camino estuvo siempre muy bien trazado por el primer decano, Juan Emilio Felíu, lo que ha derivado en un periodo de estabilidad en el que nuestro trabajo repercute en positivo, me refiero a la buena formación de nuestros estudiantes, no lo digo yo, lo dicen profesionales médicos que alaban la preparación y las grandes habilidades prácticas recién incorporados. Son alumnos valiosísimos, al igual que el profesorado y el personal del centro. Y ese recorrido merece la pena cuidarlo, con la mejora de algunos detalles.
P.- Vamos con las malas noticias. Ciudad Real fue excluida como sede de exámenes MIR, ¿se está trabajando para que se revierta la situación?
R.- Sí, lo está canalizando el Colegio de Médicos. Para nuestros estudiantes es mucho más cómodo estar en un entorno conocido, les da confianza y tranquilidad. Sería estupendo que hubiera una sede MIR aquí. Surgió en pandemia y teníamos la mosca detrás de la oreja de que desaparecería porque el examen MIR no se hace en todas las capitales con facultades de Medicina. Entiendo que el número de estudiantes a movilizar pueda justificar la elección de los sitios, aunque Córdoba, con muchos estudiantes, nunca ha sido sede.
A mi entender, lo ideal sería que Ciudad Real fuera sede MIR, evitando desplazamientos y motivos para estar nerviosos en una prueba tan importante y donde los alumnos se juegan tanto.

P.- Otra mala noticia ha sido el Congreso antivacunas celebrado en Ciudad Real, ¿cuál es la postura de la Facultad de Medicina y de su decana?
R.- Estamos totalmente en contra, pero no queremos dar más publicidad a algo que sabemos que está mal. Promovemos la educación ciudadana y las ventajas de la vacunación, y no los intereses privados que se aprovechan de personas en momentos muy delicados de su vida. Tenemos el caso reciente de la Covid-19. Por tanto, posicionamiento en contra de cualquier actividad que no vaya alineada con lo que el método científico ha demostrado: que la vacuna salva vidas.
P.- En marzo, Medicina celebró la Semana del Cerebro, ¿por qué es un órgano tan desconocido?
R.- Llevamos ya 15 ediciones de la Semana del Cerebro. La mayoría de los investigadores de la facultad son de Neurociencias. Y es desconocido porque utilizamos como herramienta para su descubrimiento el propio órgano, de ahí las limitaciones. La Neurociencia se ha desarrollado en los últimos años, todavía hay muchos aspectos que desconocemos, pero cada vez aplicamos nuevas técnicas que expliquen cómo funciona. El cerebro controla todo en nuestro cuerpo: lo voluntario y lo involuntario, la relación con el entorno, la información del interior de nuestro cuerpo, dónde está la memoria…, son elementos tan diversos en un órgano de kilo y medio que hace que sigamos aprendiendo cada día más cosas sobre él.
P.- En su tesis defendía los efectos de los fármacos en el cerebro, ¿mantiene esta investigación?
R.- En mi tesis utilizaba drogas de abuso, cocaína y morfina, y experimentaba con animales, sometiéndolos a diversas situaciones, para analizar si las neuronas tenían más o menos conexiones. Desde entonces, siempre he estado involucrada en el estudio de las drogas de abuso y colaboro con profesionales de Madrid, que siguen analizando el uso de drogas como la cocaína o el alcohol. De hecho, ahora estamos planteando una nueva línea traslacional en la que queremos estudiar el plasma de personas con adicciones, para comprobar si algunos marcadores del modelo animal se replican en el humano. Para ello, colaboramos con el Sescam en el descubrimiento de los efectos de las adicciones a los pacientes que están intentando dejar de consumir drogas. Ya existe financiación, esperemos que nos la concedan.
P.- ¿Qué aceptación tiene el programa de donación de cuerpos a la ciencia?
R.- Ha tenido muy buena aceptación. Cualquier persona interesada puede hacer una solicitud (en www.uclm.es/ciudad-real/medicina) y se le incluye en un listado. La donación no sólo sirve para que los estudiantes comprendan la anatomía humana, sino para docencia, investigación o la práctica de alguna cirugía compleja.
P.- Un sueño por cumplir…
R.- Mi mayor sueño sería ver el campus biosanitario lleno de gente, con una facultad muy viva y participativa, donde todo el personal estuviese satisfecho con su trabajo. Y plenamente reconocido también, para lo que habría que estabilizar a algunos profesionales del centro.
Texto y fotos: Oliva Carretero Ruiz