
Vicente Palomares García / Maestro, escritor y licenciado en Pedagogía
El día 23 de abril, DÍA DEL LIBRO, conmemoramos la muerte de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. La idea de su celebración es recordar a todos los literatos, respetar su propiedad intelectual y fomentar desde niños el gusto y el hábito por la lectura.
Desde antes de inventarse el alfabeto los hombres sabían leer, sólo que lo aplicaban a los cambios que se producían en el campo, variaciones atmosféricas, rastros de los animales que necesitaban, es decir leían para remediar o prevenir situaciones que les iban en su vida cotidiana. Teniendo presente lo anterior, vamos a indagar cómo pueden leer los niños desde la más tierna infancia hasta que aprender a hablar. Si conocemos su manera de poder relacionarse con las personas, sus primeros intereses, las cosas que les llaman la atención, sus gestos, sus miradas, sus afectos y sus emociones, tendremos el campo donde sembrar las primeras motivaciones y crearles hábitos lectores.
Antes del primer año les suele llamar mucho la atención las luces, los colores, los sonidos, las diferentes texturas de los objetos, etc. No debemos olvidar que la mejor relación con las personas que les rodean son los afectos, el tono de nuestra voz y nuestras canciones o nanas. Observando todas las cosas que les llaman la atención y a las cuales les dedican los primeros segundos de atención, podemos ir preparando nuestra actuación para “enseñarles a leer” las situaciones que les rodean.
Sus aprendizajes van a depender, entre otras cosas, de nuestra paciencia y del esmero en darles oportunidades para ello.
Las primeras cosas que aprenden a leer son nuestros gestos, nuestro tono de voz, nuestros movimientos y nuestras muestras de afecto. Por tanto, en estas cosas debemos basar nuestras enseñanzas. Además de lo anterior, les debemos facilitar medios para desarrollar su mirada, sus movimientos, un lugar acogedor y tranquilo, unos objetos que faciliten la manipulación y admitan varios tipos de usos (sonidos, luces, canciones cortas y que se repitan, diferentes tipos de texturas, formas fáciles de reconocer, etc.). Los primeros libros de imágenes serán con pocas hojas y de cartón y con los colores básicos, de textura suave y fáciles de pasar las hojas, con animales y objetos familiares, que lleven alguna luz o sonido.
No debemos olvidar que la lectura necesita un lugar relajado, sin alteraciones continuas de cosas o personas, sin muchos juguetes ni otras cosas que le inviten a cambiar inmediatamente y también necesita una persona que le transmita un interés por lo que está enseñándole. En definitiva, una persona que le demuestre afecto a él y que sienta lo que enseña. Al principio serán segundos de atención, pero poco a poco irán aumentando. Para ello es importante buscar el momento más adecuado y tener siempre los libros de imágenes en el mismo lugar. Con el tiempo le irá gustando y vamos creando el hábito lector, en este caso de imágenes y luego será de cuentos y libros con escritura.
En la actualidad estamos continuamente usando los móviles delante de nuestros hijos pequeños y a la vez usamos estos objetos para calmar sus llantos o para distraerles. Hemos de tener en cuenta que este uso evita que los niños interactúen con nosotros y con las cosas que les rodean. Tendremos presente que el movimiento es la base de todos los aprendizajes y por tanto fomenta el desarrollo de la inteligencia y de la creatividad. El uso de los móviles o tabletas por parte de los niños puede alterar su sueño, les acarreará miopía en unos años, les crea dependencia, quita la interacción social y afectiva y hace que su desarrollo motriz sea menor. Por tanto, en esta primera infancia les evitaremos el uso de los móviles y les daremos oportunidades de moverse y relacionarse con los demás y con el entorno.
No olvidéis que Cervantes también tuvo una primera infancia y que siempre hay que recordar a quienes nos enseñaron a leer. LEER ES APRENDER A VIVIR E IMAGINAR.