Francisco Javier Morales Hervás y Aurora Morales Ruedas / Doctor en Historia y Graduada en Historia del Arte

El 23 de marzo de 1814 nacía en la isla de Cuba, concretamente en la localidad de Santa María de Puerto Príncipe, María Gertrudis de los Dolores Gómez de Avellaneda y Arteaga. Su padre, Manuel, era capitán de navío sevillano y su madre, Francisca, pertenecía a una acaudalada familia de raíces vascas y canarias. Con tan solo nueve años Gertrudis quedó huérfana de padre, circunstancia que condicionó su trayectoria personal. su madre volvió a casarse con un militar de origen gallego, Gaspar Isidoro de Escalada, con quien Gertrudis nunca logró mantener una óptima relación. “Tula”, apodo con el que familiarmente era conocida nuestra protagonista, se refugió en la lectura para intentar abstraerse de la complicada realidad familiar en la que se encontraba inmersa. Su pasión literaria le proporcionó una sólida formación y contribuyó a conformar su fuerte personalidad, su fantasía y su espíritu apasionado. Cuando tenía trece años su familia concertó su matrimonio con un pariente de su padrastro, pero dos años después Gertrudis renunció a formalizar este enlace. Esta reacción fue muy mal vista por la conservadora alta sociedad de la isla caribeña y probablemente este hecho acabaría influyendo en la decisión de sus padres de abandonar la isla en 1836 para instalarse en La Coruña.

“Tula” no se adaptó al nostálgico ambiente gallego. Esta circunstancia, unida a una decepción amorosa, le impulsó a viajar a Andalucía junto con su hermano Manuel, pues querían conocer la tierra en la que había nacido su padre. En 1839 decidió fijar su residencia en Sevilla, consciente de que en esta ciudad sus inquietudes culturales encontrarían un entorno idóneo, de hecho, poco después de instalarse en Sevilla empezó a colaborar con el pseudónimo de “La Peregrina” en diversos periódicos y escribirá su primera obra de teatro, “Leoncia”, que alcanzará un notable éxito. La vitalidad y el atractivo físico y personal de “Tula” hicieron que muchos jóvenes sevillanos se interesasen por ella, pero Gertrudis solo tenía ojos para Ignacio de Cepeda, un joven de buena posición social, del que se enamorará perdidamente. Mantendrán una relación de varios años, pero Ignacio nunca quiso comprometerse de verdad, no compartía el apasionamiento de Tula, que se aprecia perfectamente en las cartas que ella le escribía. Al final él se casaría con otra mujer, más dócil, lo que provocaría a nuestra protagonista una profunda decepción.

Tras este desengaño Gertrudis necesitaba cambiar de aires y decidió instalarse en Madrid, donde intensificó su actividad creativa. Publicó una colección de poemas y empezó a asistir con asiduidad a reuniones con afamados escritores como Zorrilla, quien en una sesión del Ateneo leyó algunos versos de Gertrudis, que fueron muy apreciados y a partir de ese momento gozó del reconocimiento de muchos intelectuales de la época. En 1841 publicará su novela “Sab”, que puede ser considerada como el primer alegato literario contra la esclavitud. Esta obra generó una enorme polémica, hasta el punto de que su propia familia intentó evitar su difusión. Al año siguiente publicará “Dos mujeres”, novela que, de nuevo, generó una gran controversia al incidir en la crítica social y defender el derecho de las mujeres a divorciarse al sufrir matrimonios no deseados. Las polémicas generadas por sus novelas no impedirán que logre notables éxitos con el estreno de sus obras teatrales, como el que alcanzó con la representación de “Munio Alfonso” en 1844. Ese mismo año inició otra tormentosa relación sentimental con un poeta sevillano, Gabriel García de Tassara, que nunca quiso realmente corresponder el apasionado amor que ella le mostraba. Tras varios meses cargados de celos, rupturas y reconciliaciones, Gertrudis se quedó embarazada, pero Tassara la abandonó al conocer la noticia.

Izq.: Imagen de Ignacio de Cepeda, del que Gertrudis se enamorará perdidamente. Mantendrán una relación de varios años, pero Ignacio nunca quiso comprometerse de verdad. Centro: Gabriel García Tassara, aunque no se casó nunca, tuvo una hija natural con Gertrudis Gómez de Avellaneda, a la que conoció en 1844; la niña murió a los pocos meses y el poeta no admitió que fuera suya. Dcha.: En 1841 Gómez de Avellaneda publicó su novela “Sab”, que puede ser considerada como el primer alegato literario contra la esclavitud.

A pesar del duro golpe emocional recibido, nuestra protagonista decidió continuar con el embarazo, siendo consciente del posible rechazo social que le podría ocasionar el hecho de ser madre soltera. En abril de 1845 tuvo una niña, a la que llamó María, que nació con una salud muy delicada y, aunque le proporcionó todos los cuidados posibles, falleció con tan solo siete meses de edad, desgracia que abriría una profunda herida en el espíritu de “Tula”, que no lograría cerrar nunca completamente. Cansada de sufrir desengaños amorosos, decide contraer matrimonio en 1846 con Pedro Sabater. No se trató de una unión basada en el amor, pero con este personaje Gertrudis recibió la ternura y la compañía que necesitaba, si bien no duró mucho tiempo, pues Pedro murió pocos meses después del enlace. Para superar este nuevo revés en su vida, decidió pasar un tiempo en un convento de Burdeos, donde encontró el sosiego que precisaba para retomar su vida social y su carrera como escritora con fuerzas renovadas. Regresa a Madrid donde cosechará nuevos éxitos que la animarán en 1853 a presentar su candidatura a la Real Academia Española. Fue la primera mujer en optar a un sillón en la RAE, pero, precisamente, por su condición de mujer fue rechazada.

En 1855 contraerá matrimonio con un influyente político, Domingo Verdugo Massieu. En 1858 publicó la obra de teatro “Baltasar”, que es considerada como uno de los mejores ejemplos del teatro del romanticismo hispano. Al año siguiente Domingo es nombrado gobernador de la isla de Cuba, por lo que Gertrudis regresó a su tierra natal, donde recibió numerosos homenajes. En 1863 fallece Domingo y un año después Gertrudis retorna a Madrid, donde, a pesar de su delicada salud, mantuvo su actividad creativa hasta su fallecimiento en 1873.