
Carlos Peña Sánchez / Agente de Helvetia Seguros
Los diferentes tipos de ruido al frenar el coche nos indican que existe una avería o un fallo en alguna de las piezas del vehículo. Saber identificar los sonidos supone la ventaja de detectar rápidamente qué está ocurriendo para buscar una solución.
El chirrido es el ruido más común y se reconoce por ser un sonido agudo, metálico y penetrante. Suele presentarse de forma constante o al presionar suavemente el pedal del freno. Este tipo de ruido suele ser un indicativo de que las pastillas de freno están desgastadas, aunque también puede deberse a una falta de lubricación en las piezas del sistema de frenos. Para solucionarlo es recomendable revisar y cambiar las pastillas de freno si están desgastadas.
El ruido metálico o raspado al frenar se asemeja a una lija gruesa raspando una pared. Se percibe como una vibración densa y pesada que parece provenir directamente del contacto sólido entre dos metales. Suele indicar que las pastillas de freno están completamente desgastadas, que los discos de freno se encuentran en mal estado o las pastillas están mal ajustadas. Los profesionales pueden indicar si es necesario cambiar las pastillas de freno o el reemplazo de los discos.
Cuando el ruido al frenar se corresponde con un golpeteo o vibración en los frenos, se siente como un latido rítmico o un tartamudeo en el pedal. Es un golpe seco y repetitivo que sacude el pie o el volante, recordando al traqueteo de un tren sobre las vías. Podría indicar que los discos de freno están deformados por sobrecalentamiento, que alguna de las piezas del sistema de frenos se ha desprendido o que los amortiguadores están desgastados. Si, además, se nota que el pedal del freno tiene un amplio recorrido, es necesario acudir a un taller de inmediato.
Sonido de zumbido o rozamiento constante. Aquí, el tipo de ruido al frenar se presenta como un eco hueco y persistente, similar al viento soplando a través de un tubo. Se debe a un desgaste irregular de las pastillas de freno, un desajuste en los rodamientos de las ruedas o el contacto anormal entre pastillas y discos. Para solucionar este tipo de ruido la recomendación es realizar una labor de mantenimiento periódica del vehículo. El ruido seco o crujido al frenar se percibe como un chasquido o crujido metálico, parecido al de una rama rompiéndose. Es un sonido corto y sólido, similar al “clac” de una pieza encajando a la fuerza o al golpe de una piedra contra el metal.Puede indicar la rotura de algunos de los componentes que juegan un papel clave en la frenada o también que algún elemento esté suelto. La solución requiere limpiar el sistema con aire a presión o productos para eliminar residuos externos.
Contar con un seguro de coche supone la tranquilidad de contar con coberturas diferenciales, como el acceso a una red de talleres especializados para consultar dudas como las de los ruidos al frenar el coche.