Lucía Fiorito / Empleada de Júpiter Juegos

Si pensamos en lo más básico que hacen nuestros hijos cuando son bebés, lo primero que se nos viene a la cabeza es jugar. Y si tuviéramos que elegir la etapa en la que más se aprende y desarrolla una persona, ¿cuál sería? Cuanto más pequeños, más fácil nos resulta aprender…

Solamente con estas relaciones, podríamos decir que el juego nos ayuda a aprender. Y es algo completamente cierto y demostrado científicamente. Pero, para que quede claro, vamos a intentar explicarlo un poco más a fondo.

Igual que cuando vamos al gimnasio trabajamos nuestro cuerpo y desarrollamos nuestros músculos en función de los ejercicios que hacemos, a nuestro cerebro le pasa lo mismo. Lo podemos ‘llevar a su propio gimnasio’ para desarrollar las distintas funciones que tiene y que nos permiten hacer nuestras actividades día a día. Y ese gimnasio no es otro que los juegos.

Pero antes de explicar esta relación, es conveniente saber que son esas funciones que nos permiten llevar a cabo nuestro día a día y que se llaman Funciones Ejecutivas.
Las Funciones Ejecutivas, en una de sus múltiples definiciones, son las actividades mentales complejas, necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para adaptarse eficazmente al entorno y para alcanzar metas (Bauermeister, 2008).

Nuestro cerebro, a lo largo de nuestra vida, desarrolla muchas funciones ejecutivas distintas, todas enfocadas a distintos campos. Entre todas ellas, destacan tres, las más básicas y a partir de las que se desarrollan las demás, que son las siguientes:
– Control inhibitorio (Autocontrol): La capacidad para resistir impulsos, evitar distracciones y mantenernos centrados en un objetivo.
– Memoria de Trabajo: La capacidad que nos permite almacenar datos de forma temporal para trabajar con ellos de forma rápida y por un espacio de tiempo limitado.
– Flexibilidad Cognitiva: La capacidad que nos permite abordar una tarea desde varios enfoques, valorando posibilidades para encontrar la forma de adaptarnos lo mejor posible a la tarea que debemos realizar.

A partir de estas tres Funciones Ejecutivas básicas desarrollamos otras como pueden ser la planificación, la organización, la gestión del tiempo o la toma de decisiones entre otras muchas. Todas ellas, si lo pensamos un momento, son básicas en nuestro día a día. Es por eso que cuanto más la trabajamos, más las desarrollamos con las ventajas que eso tiene.

Y la forma ideal para hacer ejercicio con nuestro cerebro son los juegos de mesa. Con ellos podemos trabajar todas las funciones ejecutivas aunque, claro está, dependiendo del juego trabajaremos unas más que otras.

De forma muy resumida, hemos intentado explicar los beneficios que los juegos de mesa aportan a nuestro cerebro.

Feliz Año desde Júpiter Juegos.