Dr. Luis Alberto Marín Morales / Traumatólogo Cofundador de MAETRA

La discrepancia de longitud, mal llamada dismetría (pues esto realmente se refiere a una alteración visual), es la diferencia de medición entre los miembros inferiores y que habitualmente se considera como tener “una pierna más larga que la otra”. Pero antes de entrar en más detalles hay que comentar que solo un 25% de las personas tiene las piernas de la misma longitud. Por tanto, la mayoría de la población tienen pequeñas diferencias en esta longitud, pero que habitualmente son menores de 2 cm y por ello no producen ninguna alteración en su vida normal. Una discrepancia mayor de 2 cm suele ser rara y puede conllevar en una mayor probabilidad de futuros problemas, entre los que se incluyen una escoliosis. Cuando es mayor de 3 cm sí que puede evidenciarse una cojera visible. Las causas son multifactoriales, desde afecciones de la placa de crecimiento de los huesos por fracturas, infecciones…, hasta defectos congénitos o malformaciones vasculares. El diagnóstico suele ser sencillo. Los padres llevan a los niños no por tener ningún síntoma sino porque han observado que tiene un hombro más alto que otro, o por una diferencia en los bajos de los pantalones e incluso porque les han observado una marcha irregular.Se considera un proceso dinámico, que puede variar, hasta que el paciente llega a la maduración ósea pues depende del cartílago de crecimiento. Un paciente que presente una discrepancia de longitud en los miembros inferiores, es propenso a presentar ciertos dolores musculares sobre todo en la zona de la espalda, así como dolores o molestias en las rodillas como consecuencia de la diferencia en la longitud de una pierna y otra. Es por esto que, en muchas ocasiones, esta discrepancia puede estar mal diagnosticada o confundida con otra patología y no ser tratada de la manera adecuada. Para diagnosticar una discrepancia de miembros inferiores, es necesario realizar una evaluación física general del paciente, así como practicar técnicas radiológicas en donde se evidencie la diferencia de longitud entre las piernas, con la finalidad de tener una idea exacta de la diferencia que existe entre ambas extremidades y en base a ello discernir cual será el protocolo de tratamiento más adecuado. Existen diferentes métodos terapéuticos en función de la magnitud de la discrepancia, pronóstico, etiología, talla y edad.

Alza o Plantilla.- Con el objetivo de compensar el acortamiento se puede utilizar una plantilla que se coloca en el interior del calzado y que tendrá el grosor que decidamos para compensar la discrepancia. Eso sí, será importante que la medición esté bien realizada ya que actualmente se ponen muchas plantillas o alzas en falsas piernas cortas.

Añadido del calzado.- En discrepancias superiores a 0,75 a 1 cm y dependiendo del calzado usado por la persona, no podremos poner toda la medida en la plantilla pues podemos tener dificultades para que entre el pie en el calzado y se deberá añadir una parte fija sumándola a la suela, labor que tendrá que realizar un zapatero y que de cualquier manera solo se podrá realizar en calzados de suela más o menos lisa.

Solución quirúrgica.- En discrepancias mucho mayores solo quedará la cirugía para corregir de forma definitiva esta diferencia de longitud. En la inmensa mayoría consisten en frenar el crecimiento de los miembros más largos mediante la colocación de placas atornilladas en las fisis de crecimiento.