Raúl Almarcha Manzano lleva cuatro años en la Escuela Madreselva de Ciudad Real. Es maestro de Educación Física y tutor de sexto de Primaria. Junto a él, otros tres docentes imparten la pedagogía Waldorf a 38 alumnos de Infantil y Primaria, procedentes de varios puntos de la provincia. No hay libros de texto, ni exámenes, ni se usa tecnología. Y sí pizarras de tiza, mucha creatividad artística y manual, contacto con la naturaleza y estrecha relación docentes-familias para formar personalidades diferenciadas y con pensamiento crítico. Para el próximo curso, ya se han matriculado diez nuevos alumnos.

“En Madreselva vemos al niño como un ser integral y único, educamos para la libertad con reglas y normas”

Pregunta.- ¿Cuáles son, grosso modo, los pilares de la escuela Waldorf Madreselva que echó a andar en 2013 en Ciudad Real?
Respuesta.-
La Escuela Waldorf Madreselva se sustenta en la Asociación Educativa Waldorf Madreselva, constituida por familias que querían otra educación para sus hijos, y también por maestros. Al principio se creó en otro lugar de la capital, pero con el tiempo, ese sitio se quedó pequeño y se desplazaron a La Poblachuela, donde empezaron a construir la escuela, basada en los valores comunitarios de respeto, solidaridad, sana convivencia y amor.


P.- ¿Por qué motivo esas familias buscaban una educación distinta a la convencional?
R.-
La educación Waldorf existe desde hace mucho tiempo en España y en el mundo. En ella se tiene más en cuenta las necesidades y los ritmos evolutivos de los niños, poniendo el énfasis en la creatividad y la calidad humana. Las escuelas Waldorf tienen su propio currículum, que aplicamos en Madreselva. Nuestra escuela está acreditada por la entidad NEASC (New England Association of Schools and Colleges) como colegio bilingüe y reconocida como centro educativo privado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.


P.- ¿En qué se basa la pedagogía Waldorf?
R.-
Uno de los pilares fundamentales es el respeto a las etapas evolutivas -psicológica, física y emocional- del niño, de hecho, el currículum está diseñado en función de estas etapas. El contacto con la naturaleza es otro input imprescindible, de ahí que las escuelas se ubiquen cerca del campo o un parque. Un tercer pilar sería el arte, aplicado de forma transversal, es decir, que todas las materias se trabajan a través de la expresión artística, incluso en Infantil, aunque no disponga de un currículo académico per se. La comunidad es otro pilar esencial. Como asociación que somos, trabajamos codo con codo con las familias, muy implicadas en el proyecto educativo. Por último, se trabaja mucho la parte espiritual, que no religiosa, del ser humano. No somos un cole religioso, pero sí espiritual, contamos leyendas, mitologías, historias de duendes…, que despiertan la parte mágica del alumno, particularidad inentendible a través de la cognición.


En las escuelas Waldorf se ha popularizado la frase de que «Se educa para la libertad, pero no en libertad», que es muy diferente. La gente que no nos conoce piensa que aquí los alumnos hacen lo que quieren, que no hay límites, y nada más lejos de la realidad. En Madreselva está establecida una estructura del día bien clara, con unas materias, unos horarios y una convivencia. Educamos para la libertad con reglas y límites, donde el maestro guía al alumno en cada etapa de su desarrollo.


P.- ¿Qué requisitos reúne un docente Waldorf?
R.-
A priori, cualquier docente puede trabajar en este centro. Sí es cierto que se solicita un máster de formación en Pedagogía Waldorf, pero, sobre todo, damos mucha importancia a las cualidades innatas del docente como ser capaz de generar asombro en los niños y tener inquietudes o sensibilidad artística. También es fundamental que se implique en el proyecto, pues es una pedagogía que requiere una gran dedicación y compromiso.


El perfil para la etapa de Infantil es algo diferente al de Primaria. En la etapa primera, llamada jardín de infancia, el o la docente asume un papel más de cuidador/a, dando mucha importancia a que los niños y niñas aprendan a ser autónomos e independientes. Nuestro papel es el de ser una autoridad, pero una autoridad amada, accesibles y referentes. Aquí se vive la magia en el aula, se trabaja mucho la fantasía y los detalles. Un ejemplo puede ser el asombro que les produce cuando se descubre un dibujo en la pizarra oculto tras unas cortinas.

De izquierda a derecha, Beatriz Ruiz, Estíbaliz Jareño, jefa de Estudios; Raúl Almarcha, y Alba Fuentes.

En Primaria, el maestro debe transmitir a sus alumnos una sensibilidad artística y una gran curiosidad. Las materias, que no asignaturas, no son como las convencionales, Las ciencias se separan, se estudia Botánica, Zoología, Física, pero no hay ‘Conocimiento del medio’. Tampoco hay libros de texto, el docente crea la clase desde cero todo el tiempo. Asimismo, es prioritario que los maestros Waldorf sean asertivos, con límites bien asentados, presencia y ver más allá, mirar al niño como alguien único e irrepetible dotado de su propia esencia.


P.- ¿Qué beneficios aporta a un niño el empleo de esta metodología educativa?
R.-
Es una pedagogía educativa muy humanista, por lo que destacaría la calidad humana de nuestros estudiantes y la atención más individualizada y directa. Por otro lado, el hecho de estar en contacto con la naturaleza les brinda un descubrimiento de lo que está a su alrededor y de que son capaces de construir cosas con sus propias manos.


El año pasado nos visitaron responsables de NEASC y entrevistaron a nuestros alumnos. A una de ellas le preguntaron qué era lo peor de este cole, y ella respondió que no seguir aquí, se iba a Secundaria. Que digan eso de nosotros, es muy bonito y lo dice todo. De Madreselva ya han salido tres generaciones de niños, y en los distintos institutos a los que han ido para continuar sus estudios, los profesores subrayan que son colaboradores, participativos y con pensamiento crítico.


P.- Y a nivel académico, ¿cómo es la transición de Madreselva a un instituto convencional?
R.-.
Nuestro colegio forma parte del Plan de Transición establecido para todos los colegios e institutos, que ayuda al alumnado a llevar mejor esta transición. De momento, lo que nos llega a nosotros es que estos niños sacan buenas notas y que no tienen grandes problemas en esta transición.


P.- ¿Cómo es una jornada escolar en Madreselva?
R.-
La bienvenida cada día se realiza en un patio interior con la recitación y representación de varios poemas. Tras ella comienza la parte rítmica que varía dependiendo del periodo o materia que se esté tratando. Si toca matemáticas, se puede saltar a la comba, por ejemplo, diciendo las tablas de multiplicar. Después llega el trabajo en mesa; desayuno, y seguidamente, cada etapa educativa, dependiendo de la edad, vuelve a la mesa de trabajo o al jardín. Tras el recreo, comienza el desarrollo de las materias específicas, como inglés, música, educación física o euritmia, una materia troncal de los centros Waldorf consistente en el movimiento armonioso que busca la expresión del estado anímico a través del cuerpo. También se aprende a tejer con agujas, ganchillo, a hacer una muñeca, a dibujar a través de distintas técnicas (carboncillo, pastel, acuarela…). A diario también contamos un cuento, de hadas y fábulas en los primeros cursos; y leyendas, mitologías, cuentos del mundo o de antiguas culturas para los mayores.


P.- Ni libros de texto ni exámenes, ¿cómo se valora el progreso del alumnado?
R.-
Cada maestro dispone de un boletín de evaluación de cada niño, en el que realizamos una valoración integral del alumno, los logros, las relaciones interpersonales, la autonomía, sus cualidades emocionales…, que se entrega cada trimestre a los padres. La reducida ratio permite hacer una observación diaria, además de tutorías con las familias, una trimestral grupal y otra individual al menos.


P.- ¿Tampoco se usan ordenadores ni móviles?
R.-
No, tecnología digital cero; tecnología analógica todo lo que quieras. No creemos que esas herramientas sean necesarias en las etapas de Infantil y Primaria. En el centro no hace falta un móvil para que el niño crezca y se desarrolle.


P.- ¿Estáis abiertos a la llegada de otros alumnos?
R.-
Sí, claro. Es un centro privado financiado por las familias. De hecho, el próximo curso habrá diez niños más. Procedentes no sólo de la capital, sino de localidades como Carrión, Daimiel, Miguelturra, La Solana, Poblete, Valdepeñas. Incluso hay familias procedentes de otros países como Francia o Estados Unidos. Cualquier familia que busque esta educación es bienvenida en Madreselva.

Texto: O. C. R. Fotos: Ayer&hoy/cedidas por el centro.