Morán, la heladería de siempre, la mítica, la de la plaza Mayor, la más antigua de Ciudad Real capital, celebra sus primeros 100 años de vida. Un centenario de ejemplar andadura recorrido por cuatro generaciones de una familia que se han mantenido fieles a la tradición heladera del fundador, Carlos Morán Balaguer, proveniente de Ibi (Alicante). Y con un servicio exquisito al cliente, que se cuentan por miles, de aquí y de fuera, de ayer y de hoy; abuelos, padres y nietos de una misma familia que han disfrutado de sus excelentes productos elaborados de forma artesanal.


En el balance de estos 100 años, a Ramón Morán Valero, tercera generación, le invade un gran orgullo por todo el camino andado por sus progenitores y por él mismo, con la diferencia de que aquellos construyeron el negocio de la nada y él se ocupó de consolidarlo. Ramón ya está jubilado, pero ha permanecido durante 30 años al pie del cañón, manteniendo el legado familiar y cediendo el paso a la cuarta generación.


Ramón recuerda cómo nació Helados Morán: “Mi abuelo Carlos venía desde Ibi y se apeaba en la antigua estación de tren de Ciudad Real para vender helado por la calle, pertrecho de su garrafa y de su carrito, al igual que hacía su hermano Vicente en Puertollano”.


El propio Ramón nació en pleno mes de agosto en uno de los locales de Morán en Ciudad Real, todos ubicados en la plaza Mayor, “soy el único manchego de la familia, pero mi abuelo fue heladero, mi padre también, y yo no podía dedicarme a otra cosa”, sonríe orgulloso.


Aparte de orgullo, gratitud sería otro de los sentimientos que vienen al corazón de esta centenaria y reconocida saga de heladeros. “Gratitud porque se nos conoce sólo con pronunciar el apellido Morán, y llega más allá de Ciudad Real y de la provincia, ya que los turistas y visitantes a la ciudad de todo tipo conocen la fama de nuestros helados, batidos, horchatas, etcétera, porque han pasado por Morán o conocen a familiares o amigos que lo han hecho“. A todos ellos, “gracias; Morán continúa en la plaza, les esperamos con los brazos abiertos”, subraya Ramón.

Helados Morán en el año 1952.

El secreto del éxito no es otro que el de elaborar un buen producto, dar buena imagen aportando seriedad y rigor profesional, y ofrecer un exquisito trato a la ciudadanía. Un helado que se consume cada vez más también durante el invierno, “por mi larga experiencia he visto a personas mayores que se comían los helados a escondidas, en una esquina; antiguamente, el helado lo tomaban solo los niños, pero lo cierto es que está rico y apetece todo el año a todo el mundo”, sentencia satisfecho Ramón.


Morán cuenta con una materia prima de primera calidad y una oferta actual de 65 sabores, manteniendo los tradicionales, el de mantecado y el de turrón, quizá el sabor estrella de toda la vida, pero incorporando nuevos cada temporada para los que siempre buscan las novedades de la heladería. Una materia prima tratada con la última tecnología del mercado.


Para celebrar los cien años, Helados Morán ha diseñado tarrinas conmemorativas e instalará un luminoso alusivo al gran aniversario, entre otras acciones para agradecer a la clientela el cariño y la fidelidad demostrados.


Cien años con una salud de hierro envidiable para las generaciones venideras de Morán, cumpliendo con creces, como siempre, la exquisita atención al cliente tras el mostrador.