Con 10 o 12 años ya pastoreaba las ovejas, a pico y pala hizo un pequeño sótano en su casa; apenas ha cogido vacaciones; ha recorrido toda España durante 20 años comerciando sus quesos en una furgoneta Renault Express primero y una Nissan Vanette después, con anécdotas que dan para escribir un libro; en sus viajes ha tratado con gentes de distinto carácter y pelaje que han pretendido engañarle e incluso robarle la mercancía… Pero Apolonio Mata Colmenar, Don Apolonio, nacido y vecino de Malagón, valiente, recio y curtido donde los haya, con mucho olfato comercial y una fortaleza física y agudeza mental envidiables (también hoy en día a sus 81 años), ha sabido construir de una tradición que le viene de sus padres y abuelos una fábrica de quesos artesanos y con denominación de origen reconocidos en todo el mundo. Para muestra, las medallas de oro durante dos años consecutivos del queso manchego curado ‘El Queso de Mercedes’ en el concurso internacional World Cheese Awards, además de otras a su queso de oveja en AOVE Don Apolonio; queso de oveja añejo reserva o el ‘Queso del Abuelo’ en AOVE.

Izq.: Apolonio junto a sus padres, Marino y Juliana, y sus hermanas. Centro: Apolonio junto a su esposa Mercedes e hijos Marino, José María, Luciano y Elena. Dcha.: En los porches y naves de la casa en calle Pérez Galdós portando las cántaras de leche.

Pero en esto, Apolonio no ha estado solo, su mujer Mercedes Rodríguez ha sido un apoyo importantísimo en la familia y en la idea de negocio que cuajó tiempo después. Junto con sus hijos Luciano y Elena Mata Rodríguez, constituyó en 1984 la empresa Quesos Don Apolonio, con razón social Luapel, en la calle Pérez Galdós, 37, de Malagón. Los otros hermanos Mata Rodríguez, Marino y José María, se reengancharon poco después. En estos 38 años, mucho ha cambiado la fisonomía de la quesería, con un traslado primero a una fábrica en el km. 162 de la carretera de Malagón a Fuente el Fresno (donde hoy permanece una gran tienda de quesos y productos gourmet además de la ganadería ovina) y una segunda y definitiva ubicación en 2014 a las instalaciones actuales en el km. 28 de la CM-4114 de Malagón a Daimiel, donde en poco tiempo hubo que hacer una ampliación hasta los 5.000 metros cuadrados. En ella se fabrican 24 referencias de queso diferentes, con maduraciones y leches distintas, y una producción de mil kilos diarios. La plantilla se sitúa en torno a las 35 personas. Dirigen la empresa Luciano y Elena, ayudados por los hijos de éste, Borja y Óscar Mata García del Castillo, como encargado de personal y ocupado en las áreas de marketing y redes sociales respectivamente, y por las hijas de aquélla, Estefanía y Sofía Sánchez-Medina Mata, ahora en la Universidad pero siempre dispuestas a ayudar en su tiempo libre.

La familia Mata es de tradición ganadera, iniciada por los bisabuelos de Luciano y Elena hace más de 100 años, aunque será su abuela Juliana la que comience a elaborar quesos con el ganado que pastoreaba Marino, su abuelo. Eran quesos de leche cruda hechos con pleita, recuerda Apolonio, para el consumo familiar o para canjear por pan u otros productos en la posguerra. La recomendación de un amigo de gastarse todo el dinero republicano que dejaría de tener valor, hizo que Marino adquiriera ovejas y construyera una casa de mil metros cuadrados con naves y porches para el ganado (la misma casa donde en 1984 se creó la empresa y la primera fábrica). Al principio solo vendían la leche pero enseguida retomaron la elaboración de queso.

Izq.: Apolonio con su rebaño de ovejas. De esta foto y otras similares se extrajo la foto de la marca Quesos Don Apolonio. Dcha.: La tiaabuela Rosa, la abuela Juliana y Apolonio en el corral con las ovejas.

Esos años difíciles y duros de estas dos generaciones: Marino y Juliana, Apolonio y Mercedes, encauzaron un negocio próspero y puntero en la actualidad. Luciano Mata subraya que el queso Don Apolonio guarda la esencia y el proceso tradicional de sus antepasados pero con mejor tecnología, muchos más medios y alta calidad. “La leche de antes y de ahora nada tienen que ver, en el pasado como mucho se podía enfriar a 16 u 18 grados en el pozo, ahora la leche recién ordeñada se recoge en camiones frigoríficos, se filtra dos veces, se enfría hasta 2 o 3 grados, se mete en silos y se pasteuriza, con analíticas previas de bacteriología, células somáticas, antibióticos que están terminantemente prohibidos… para mantener una trazabilidad controlada por veterinarios”.

Quesos Don Apolonio, añade, “no es una empresa de gran tamaño, nuestro valor está en ser fieles a la herencia de nuestros padres y abuelos, en la complicidad familiar, haciendo un producto muy artesanal con mucho procedimiento manual pero muy controlado y de kilómetro 0, pues la leche procede de nuestra propia ganadería de 1.100 cabezas y de un radio de 40 kilómetros, ambos en régimen semiextensivo y extensivo. Hay otras formas de hacer queso, más rápidas y con menos problemas, pero no darían lo que nos da Don Apolonio, nos está funcionando y es lo que intentamos transmitir a las nuevas generaciones”.

Tienda de Don Apolonio en la carretera de Malagón a Fuente el Fresno.

Nuevas generaciones como Estefanía, Sofía, Borja y Óscar que tampoco desfallecen a la hora de trabajar en la fábrica, atender el puesto del mercado de abastos de Ciudad Real, las gestiones en oficina o si un camión viene a cargar. En nombre de todos ellos, Borja afirma que es un orgullo ver todo lo que ha construido su familia y también una gran responsabilidad, “he crecido viendo cómo se ordeñaban las ovejas metidas en la jaula, he hecho quesos con ellos…; por mi parte intentaré hacerlo lo mejor posible”, subraya.

Quesos Don Apolonio se distribuye por toda España, con almacenes propios para su comercialización además de la venta online. En la actualidad están tratando de introducir sus productos en mercados extranjeros.

Texto: Oliva Carretero Ruiz
Fotos: Ayer&hoy y cedidas por la familia Mata