Vicente Palomo Herrera / Fisioterapeuta del Centro de Respiro Alöis Alzheimer

La intervención de la fisioterapia en la enfermedad de Alzheimer se basa en sus tres fases, atendiendo a la evolución clínica, para el empleo de las diferentes estrategias terapéuticas.

Entre los objetivos generales de nuestra disciplina se encuentra: que el paciente mantenga el mayor tiempo posible una vida saludable y activa físicamente; retrasar la evolución de la enfermedad previniendo los problemas asociados; y como pieza importante la orientación a familiares y/o cuidadores en el manejo de estos pacientes.

En la Fase Inicial, no suelen existir dificultades motrices o cardiorrespiratorias. Trabajaremos sobre la movilidad y la independencia funcional, siempre teniendo en cuenta el grado de colaboración del paciente. Ejercicios como la gimnasia de mantenimiento con diferentes materiales, mecanoterapia (rueda de hombro, sistema de poleas, etc.), cinesiterapia activa/resistida, psicomotricidad y la fisioterapia respiratoria con enfoque preventivo nos ayudarán a conseguir la consciencia corporal y el control respiratorio.

Dentro de la Segunda Fase, nos centraremos en la independencia de las actividades básicas a través de la reeducación postural/equilibrio y de la marcha (atendiendo al riesgo de caídas) con la utilización de ayudas técnicas si fuesen necesarias. Se trata de profundizar en la fase anterior, tanto a nivel sintomatológico como del tratamiento. Nos podremos encontrar con alteraciones circulatorias y primeras complicaciones respiratorias. La corrección de posturas viciosas en las diferentes actividades cotidianas, la potenciación muscular y el estiramiento activo centrarán el tratamiento, siendo más asistido que en la fase inicial.

La mayor calidad de vida posible del enfermo de Alzheimer acapara el trabajo en la Tercera Fase. El encamamiento podrá ser la situación más cotidiana, debido al deterioro orgánico y psíquico. Los efectos del inmovilismo como las patologías cardiorrespiratorias, cutáneas (úlceras por presión) y la retracción articular harán que en este complicado estadio de la enfermedad el profesional utilice como herramienta principal la fisioterapia respiratoria y cinesiterapia, ambas de forma pasiva, ya que el grado de colaboración puede ser nulo.

La fisioterapia aporta vida en el Alzheimer.