
Carlos Caballero / Arqueólogo
Colegio Profesional de Arqueología de Madrid
Al principio Somosierra era un puerto. Más tarde, fue puntualmente una batalla; después volvió a ser un puerto, un lugar de paso entre montañas señalado por el Hotel Mora, con guacamayos presos en sus ventanas, y en el que los domingueros tomaban un café después de degustar un cordero en Riaza, Sepúlveda o Ayllón, y antes de enfrentarse al tumultuoso regreso a la capital. Después, llegó un túnel y, para Somosierra, el silencio. Pero nunca el olvido de aquel episodio singular del 30 de noviembre de 1808, durante la Guerra de la Independencia.
Aquel día, el ejército francés, capitaneado por Napoleón, dio un gran paso en su avance hacia Madrid. Las tropas españolas se habían hecho fuertes en un terreno escarpado que conocían bien, y resistieron en los primeros momentos de la batalla gracias a la eficacia de la artillería y a que no resultaba difícil controlar el cuello de botella que formaba un estrecho puente sobre el río Duratón, en la vertiente segoviana de Somosierra, que el ejército francés tenía inevitablemente que atravesar. La orden de Napoleón de hacer avanzar a la Caballería Ligera Polaca, integrada en esos momentos en el ejército francés, supuso un giro radical en el devenir de la batalla que acabó por inclinar la victoria del lado francés y, con el tiempo, aquella incursión de la caballería polaca acabó por convertirse en una escaramuza legendaria. A partir de esa batalla de Somosierra, para el ejército de Napoleón quedó libre el camino hacia Madrid, ciudad que se rindió cuatro días después.

Izq.: Vidriera con la Virgen de Czestochowa en la ermita de La Soledad. Centro: Campo de batalla en la vertiente norte de Somosierra. Dcha.: Vista de Somosierra (Fotos: Carlos Caballero)
Hoy en Somosierra se recuerda aquella batalla de diversas formas. En la Ermita de la Soledad, una sencilla construcción originaria del siglo XVII, dos placas embutidas en sus fachadas, una de ellas con un texto en polaco, conmemoran aquella derrota de los españoles contra el ejército francés. En el interior de la ermita, dos vidrieras modernas rememoran también la batalla: en una de ellas, dos soldados polacos flanquean a la patrona del país, la Virgen de Czestochowa.
En el pequeño casco urbano de Somosierra, que se desparrama por la ladera sur del puerto, encontraremos la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de las Nieves y que, como la Ermita de la Soledad, sufrió grandes desperfectos como consecuencia de la Guerra de la Independencia y, más tarde, de la Guerra Civil. El edificio actual debe mucho a las intervenciones realizadas a partir de 1943. Junto a la iglesia se encuentra la vivienda parroquial, que alberga en una de sus salas un pequeño montaje museográfico con objetos del campo de batalla recuperados en diferentes intervenciones.
Al otro lado de la carretera, a escasa distancia del nuevo Ayuntamiento, cumple plácidamente su función un testigo de los acontecimientos de aquel 30 de noviembre: una fuente pública en la que una casi perdida inscripción en su pilar recuerda que fue construida en 1788, veinte años antes del paso del ejército francés por el puerto.

Sobre estas líneas, vivienda parroquial y fuente de 1788
Tras la batalla, Napoleón consideró que aquel era un paso crucial para controlar la ruta de Madrid a Francia, y ordenó la construcción de un pequeño fortín cuyas ruinas fueron excavadas en el año 2000. Se llega a él siguiendo un corto y empinado camino que parte tras la gasolinera existente en lo alto del puerto, y sus restos se adivinan aún en el terreno. Desde ese lugar se tiene un amplio dominio visual del camino que asciende por la falda segoviana de la Sierra.
Somosierra, en fin, no es solo el recuerdo de aquella batalla crucial perdida por los españoles; su función como paso esencial para franquear la Sierra se mantuvo durante siglos, y ese otro papel destacado en la historia lo recuerda otro mural existente en el pueblo: en el muro de la parroquia que se asoma a la carretera, un simpático cartel agradece al camionero su colaboración constante con el automovilista.
(El proyecto ‘Paisajes de Guerra’ de la Universidad de Alicante elaboró un muy interesante vídeo sobre la Batalla de Somosierrra que puede verse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=FvyubyEzq-w. La Comunidad de Madrid publicó sobre la investigación arqueológica del campo de batalla una monografía disponible aquí: https://gestiona3.madrid.org/bvirtual/BVCM002088.pdf ).