Ángel Luis María Cuesta / Jefe de estudios de Eurocolegio Casvi Boadilla

Ahora que comienza de nuevo el curso escolar, es el momento de replantearnos de nuevo si los jóvenes de hoy en día están sacado todo el partido que pueden a las posibilidades que tienen a su alcance y que les conducirá a ser ciudadanos del futuro. Un futuro donde el mundo estará aún más globalizado y que requerirá de profesionales con mentalidad igualmente internacional.

Existen varios aspectos que hacen que la educación que actualmente reciben nuestros alumnos sea internacional y uno de ellos es la realización de intercambio lingüísticos y culturales con centros educativos de todas partes del mundo.

Son muchos los beneficios que consideramos que los alumnos adquieren tras realizar un intercambio. En primer lugar, adquieren vínculos sociales que serán para toda la vida. Esto les hace crear una red de contactos internacionales que les será de gran ayuda en su futura vida laboral.

También les ayuda a consolidar su carácter. Los intercambios se realizan en edades clave de desarrollo. Estar durante un tiempo en el extranjero les supone enfrentarse a una serie de retos como el idioma o a barreras culturales. Todo ello hará que los alumnos tengan que tomar decisiones, adaptarse a nuevos contextos y desarrollar habilidades académicas y personales.

Mudarse al extranjero significa abandonar viejos hábitos para adecuarse a una nueva rutina que, en general, es mucho más autónoma y responsable. Es por ello que vivir en otro lugar es una oportunidad única muy especial para el proceso de madurez y aprendizaje sobre sí mismos de los más jóvenes.

Otro aspecto muy importante de los intercambios también está relacionado con la metodología del Bachillerato Internacional. Se trata de la mentalidad abierta. Los intercambios dan la oportunidad de conocer diferentes formas de pensar, culturas y filosofías, lo que abrirá su visión. También les ayudará a contar con más herramientas para comprender diversas situaciones y entornos a los que tendrán que enfrentarse en el futuro.

Los retos que suponen vivir en el extranjero impulsan a los alumnos a desarrollar y a fortalecer algunas competencias a nivel personal y académico. A nivel personal, desarrollan habilidades relacionadas con la independencia. Aprenden a gestionar sus gastos, organizar su tiempo y priorizar. En términos académicos, conocen nuevas metodologías, conocimientos, tecnologías y estrategias que se utilizan en otras partes del mundo.

Realizar un intercambio en el extranjero también supondrá un punto muy positivo a la hora de sus inicios laborales. No sólo por las habilidades que adquirirán a nivel lingüístico y académico, sino porque el hacerlo supone una salida de la tradicional zona de confort. Los alumnos, al final, acaban adquiriendo un gran nivel de autonomía que será clave en su desarrollo y crecimiento académico, laboral y personal.