Raúl Fernández Sánchez /   Colaborador BM Caserío

Como parte de esta gran familia que conforma el Balonmano Caserío, es imposible no sentir un nudo en la garganta al contemplar lo que estamos construyendo juntos. Nuestro club es fuente de inspiración para muchas personas, es un espejo en el que proyectamos gran parte de nuestras ilusiones.

Tras la espectacular victoria por 37-31 ante el Huesca en nuestro inexpugnable Quijote Arena, la afición respiró a pulmón abierto un dulce aroma a permanencia. Hemos alcanzado la mágica cifra de 20 puntos en nuestra exigente temporada de debut en la Liga Asobal. Gracias a ello, gozamos de un precioso colchón sobre los puestos de promoción, y descenso.

Desde dentro del club, se es plenamente consciente que este éxito no es casualidad, sino el fruto del inmenso trabajo de una plantilla con mucha hambre y un gran fondo de armario, todo bajo la magistral dirección de nuestro técnico, Santi Urdiales. Ante el conjunto oscense vivimos un partido rápido y de muchísima intensidad, donde el acierto de Santi Giovagnola en la portería y la brillante actuación coral, impulsada por nuestros “regalos” navideños Albizu y Linhares, nos dejaron una tarde dominical para el recuerdo. Este triunfo, sumado a la vital victoria a domicilio frente al Nava (31-33), certifica que estamos listos para consolidarnos entre los mejores.

Pero la gran labor del Caserío representa mucho más que un mero éxito deportivo; es un proyecto vital, integrador y enormemente beneficioso para nuestra ciudad. Como bien ha señalado Santi, el balonmano en Ciudad Real está viviendo de nuevo un momento de muchísima pasión. Todos los que hemos formado parte de este club asumimos con orgullo la enorme responsabilidad de demostrar que este proyecto tiene que estar el año que viene en Asobal. Nuestra labor trasciende el 40×20: estamos devolviendo la ilusión a una afición que se desplaza y llena el pabellón, uniendo a la ciudad en torno a unos valores deportivos y demostrando que, juntos, somos un motor de alegría para Ciudad Real.

A pesar del optimismo, sabemos que aún restan algunas jornadas. Como advierte de forma inteligente Sergi Mach, “aún queda camino por hacer, y nuestro míster nos exige máxima concentración”, advirtiendo del peligro de la relajación. Es cierto que el trabajo está dando unos frutos maravillosos y nos reconforta ver los 20 puntos en nuestro casillero, pero aún queda camino por recorrer y bajo ningún concepto podemos permitirnos caer en la relajación. Contamos con una plantilla unida, profunda y con un hambre voraz. Sigamos luchando juntos en cada balón, apoyados en nuestra afición incansable, hasta que esta salvación virtual sea una absoluta realidad matemática.

Llenemos de fuerza el tramo final de esta temporada y demostremos a todos que el sueño amarillo de Ciudad Real ha llegado a la élite para quedarse.

¡A por todas, vamos Caserío!