
Javier Sánchez Jiménez ‘Grisom’
En los últimos años, el MAD Rugby Boadilla se ha consolidado como uno de los proyectos de cantera más exitosos del panorama rugbístico español. Su escuela ha experimentado un crecimiento vertiginoso, multiplicando por cuatro el número de jugadores y jugadoras inscritos, y demostrando que con trabajo e ilusión, se pueden lograr grandes resultados tanto en lo deportivo como en lo formativo.
El club va a cumplir el año próximo diez años de vida. Nació por la iniciativa de muchos jóvenes jugadores que, tras compartir años de vestuario, habían dejado de entrenar. El principio fue difícil pero muy esperanzador. Con la ayuda de muchos patrocinadores y bajo la presidencia de Javier Sánchez García se creó un equipo senior que tuvo que empezar a jugar en la última categoría regional, pero que dirigido por uno de los mejores entrenadores que ha tenido ese país, Fernando de la Fuente «Canas», y con un grupo de jugadores excepcionales arrasó, batiendo muchos records de anotación en la liga de Madrid. Ese año culminó ganando la Copa regional de Madrid. El año siguiente tomó el relevo en la dirección técnica Manolo Olivares que consiguió ascender al equipo en dos años hasta la primera división, desplegando un juego que enamoró a patrocinadores y aficionados, con dos equipos masculinos y uno femenino en competición, alcanzando grandes éxitos.
La escuela estaba empezando a andar de la mano de Alejandro Alvargonzález, un enamorado del rugby cuyo deseo era devolver a este deporte todo lo que le había dado. Entre él, Juan de Torres, Jorge Short, Rafa Ferrer, Juan Carlos Blanco, Fernando López Arcediano y muchos más, crearon, en las instalaciones de la UFV, el germen de lo que es ahora una brillante realidad.
La pandemia cercenó el equipo senior y se perdieron en el camino más de 80 jugadores. El equipo tuvo que descender de categoría pero la cesión de espacios del Ayuntamiento de Boadilla hizo que la escuela resurgiera y empezase su crecimiento. En 2021 tenían escasas 20 licencias de categorías inferiores y esta temporada han sido casi 100 los federados de escuela.
Llegó el relevo en la presidencia por Juan Carlos Blanco Masaveu y en la dirección técnica por Fernando López Arcediano, rodeado de un amplio equipo de entrenadores formados por el club en las titulaciones imprescindibles. Se continuó la apuesta del club por el rugby base, combinando formación técnica, valores humanos y un ambiente familiar. El trabajo ha dado sus resultados y esa forma de ver el rugby ha atraído a muchas familias de Boadilla del Monte y alrededores. La escuela ha pasado de ser un proyecto modesto a convertirse en una auténtica referencia, con equipos en todas las categorías inferiores y una estructura organizativa sólida y profesional.
Triunfos en los Campeonatos Nacionales.- El esfuerzo de entrenadores, jugadores y familias ha tenido su recompensa esta temporada en los Campeonatos Nacionales de Rugby Base, donde el MAD Rugby Boadilla ha brillado con luz propia. En la categoría sub 6, los más pequeños dieron una lección de entusiasmo y técnica, alzándose con la victoria el Torneo Nacional de su nivel. En sub 8, el club participó con dos equipos y repitió el primer puesto en segunda categoría y quedó en segundo lugar en la tercera categoría del Torneo, mostrando un juego colectivo envidiable para su edad, siendo felicitados sus entrenadores por ello.
Pero no se quedó ahí: en sub 10, el MAD Rugby Boadilla logró colarse entre las primeras posiciones, compitiendo de tú a tú con las canteras más históricas del país. Estos resultados confirman que el club no sólo crece en número, sino también en calidad, forjando una generación de jóvenes que están llamados a protagonizar el futuro del rugby madrileño.
Más que un Club, una Comunidad.- El éxito del MAD Rugby Boadilla no ha sido fruto del azar. Sólo se entiende por su capacidad para construir comunidad. Las familias juegan un papel activo, el ambiente en los entrenamientos y partidos es ejemplar y el respeto, la cooperación y el compañerismo son tan importantes como el resultado en el marcador. Este equilibrio entre formación deportiva y desarrollo personal es uno de los sellos distintivos del club. La figura de la Escuela de Padres, única en este deporte, ha contribuido mucho en la inclusión de toda la familia en la actividad deportiva. Con la vista puesta en seguir creciendo, el club ya trabaja en nuevas mejoras: ampliar su masa social, consolidar equipos femeninos y reforzar su cuerpo técnico. Pero siempre con la misma esencia que los ha llevado hasta aquí: hacer del rugby una herramienta de educación, integración y disfrute para todos.
Un Futuro Prometedor.- Lo logrado hasta ahora es sólo el comienzo. Con una base sólida y una comunidad comprometida, el MAD Rugby Boadilla afronta el futuro con ambición y humildad. La escuela ha demostrado que es posible crecer rápido sin perder los valores, y que el rugby, cuando se siembra con pasión y se cuida con cariño, da frutos extraordinarios. En Boadilla, el rugby ya no es solo un deporte. Es un orgullo colectivo.