
Juan Díaz-Benito / Periodista Deportivo
Las derrotas deben servir para reflexionar. La reciente trayectoria del Quesos El Hidalgo Manzanares FS así lo demuestra tras la disputa de la Copa en Granada, que dejó dos derrotas dolorosas, una victoria conseguida a base de casta y otra brillante. De todo ello hay que aprender y sacar conclusiones que ayuden a mejorar.
Lo más positivo tras la Copa fue la brillante victoria lograda en Valdepeñas, donde el equipo sacó su mejor versión, jugando al cien por cien de sus posibilidades. También hubo otro triunfo sin excesivo brillo, pero trabajado desde el esfuerzo y la entrega, a pesar de que al equipo le costó mostrar su imagen habitual.
Sin embargo, el día del Industrias Santa Coloma apareció la peor versión del conjunto manzanareño. Faltó casi todo lo que define la filosofía de juego del equipo dirigido por Juanlu Alonso. En Primera División, para ganar partidos hay que competir más que el rival y minimizar errores, porque cualquier fallo se paga caro. Esa imagen, inédita hasta ahora en la temporada, terminó pasando factura con una derrota especialmente dolorosa.
El pasado 28 de abril, en Noia, llegó otra derrota de las que duelen. El conjunto manzanareño alternó buenos momentos con minutos muy deficientes, lo que acabó derivando en un nuevo tropiezo.
Al cierre de esta edición, restan tres jornadas y el objetivo es claro: sumar una victoria para disputar el ‘play off’ por el título. No será sencillo si el equipo no recupera la dinámica mostrada durante gran parte de la temporada. Todo pasa por volver a la humildad, evitar errores de principiante y competir como el equipo más trabajador de la categoría.
Jimbee Cartagena y Alzira FS serán los próximos rivales, y ante ellos habrá que lograr al menos un triunfo para volver a situarse entre los ocho mejores equipos de España.
No será fácil, pero tampoco imposible. Es el momento de que todos remen en la misma dirección, de aunar esfuerzos y mantener una actitud positiva. La plantilla lo dará todo, el cuerpo técnico sigue siendo una garantía y la directiva continúa trabajando como siempre.
Y queda una pieza fundamental: la afición. Es el momento de olvidar la mala racha de resultados y demostrar, una vez más, que está a la altura. Porque esa victoria que falta no es solo del equipo: es de todos.