Irene Valverde García / Entrenadora y responsable de prensa del Fénix Basket Club

Han pasado cinco años de la declaración de pandemia mundial debido al Coronavirus, que se llevó 15 millones de vidas en el mundo entre 2020 y 2021, según los datos de la Organización Mundial de la Salud.

Durante el confinamiento fueron muchas las dificultades que tuvimos que aprender a solventar. Cerraron los colegios, no se podía salir más que a lo esencial y teníamos mucho tiempo en casa rodeados de nuestras familias, para los que estaban acompañados, otros muchos pasaron esos meses en soledad.

El deporte se vio cancelado durante esos meses, no se podía ir a entrenar, tampoco a competir, pero la gran imaginación y destreza de los mejores profesionales dio sus frutos para poder seguir con las prácticas deportivas.

Los colegios siguieron dando clase a través de las pantallas y las reuniones de Zoom, Google y otros campus virtuales. Era más sencillo recibir una clase de matemáticas, literatura o arte que la de educación física. No obstante, allí estaban los deportistas para sorprendernos una vez más, y es que esas herramientas también las podrían utilizar para seguir en forma.

Los clubes de baloncesto tuvieron que reinventarse en un tiempo sorprendentemente corto, y así poder impartir los entrenamientos a través de las pantallas. Parece algo complicado, pero todos podemos hacer un pequeño hueco en una sala o habitación para poder realizar algunos ejercicios.

Lo más importante de esos entrenamientos virtuales era seguir trabajando en equipo, primeramente realizando algo de ejercicio físico para mantener la forma, y algunos afortunados que contaban con canasta en sus viviendas, podían mejorar otras habilidades. La hora del entrenamiento era la hora de la socialización para muchos deportistas, los niños disfrutaban de su hora de juego virtual viendo a sus compañeros de equipo, y los adultos entretenían su tiempo para la desconexión de la realidad tan complicada que estaban viviendo.

Así, creando una rutina para el día a día o varios días por semana, los telediarios con las cifras actualizadas de fallecidos, las noticias de la escasez de material médico en los hospitales y residencias no eran tan complicados de digerir y mantenía a los jugadores algo más distraídos.

Con las primeras fases de salida, algunos deportistas comenzaban a salir para entrenar, comenzaba a verse la luz al final del túnel, para que, por fin, unos meses más tarde, se volviera a la competición a través de mascarillas, gel hidroalcohólico y mucha distancia de seguridad.

Desde luego los meses de confinamiento fueron complicados, pero gracias a ciertas pautas y, sobre todo, al deporte, se hicieron más llevaderos, entreteniendo los días y siguiendo con un cuerpo preparado para la vuelta a la competición y siempre de la mano de los compañeros de equipo.

Han pasado cinco años de la declaración de la pandemia por la COVID-19, hemos aprendido a reinventarnos y a unirnos para sobrepasar situaciones tan complicadas como aquella, y es por eso que desde la Revista Ayer&hoy recordamos a aquellos que desde entonces ya no están con nosotros.