Carlos Caballero / Arqueólogo
Colegio Profesional de Arqueología de Madrid

A menudo las iglesias de los pueblos han ejercido de lugares de reunión, de escenarios de tomas de decisiones y de improvisados cines y salones de actos, especialmente si contaban con criptas bajo la nave principal. Pero rara vez había sucedido que una iglesia antigua fuera envuelta por un salón parroquial, un cine y un despacho de loterías. Todos esos usos, sin embargo, tuvieron las construcciones que, a lo largo del siglo XX, se fueron adosando a la Iglesia de la Purísima Concepción de Bustarviejo, hasta que entre los años 2006 y 2009 un estudio arqueológico y unas obras de restauración devolvieron al templo buena parte de su aspecto original.

La iglesia es un airoso edificio, con un poderoso ábside que sirve de cabecera y sostiene al conjunto, y un macizo campanario a los pies que, junto al esbelto Ayuntamiento porticado, marca los extremos de la plaza principal de Bustarviejo. Construida fundamentalmente en los siglos XVI y XVII, casi con total seguridad a partir de un templo anterior cuyo cementerio se pudo excavar en el interior de la actual iglesia en 2008, la historia del templo parroquial bustareño está plagada de incidentes, entre los que no resulta uno menor la constante lucha para contener los empujes de la ladera en que la iglesia se asienta, lo que se traduce en potentes contrafuertes y una cabecera sobredimensionada y reforzada a lo largo del tiempo.

Izq.: El templo en el año 2008, envuelta por el cine y otros locales. Centro y dcha.: Atrio y cabecera del templo de la localidad de Bustarviejo (Fotos: Carlos Caballero).

Pero la mayor transformación del templo tendría lugar, en un giro inesperado de los acontecimientos, tras la guerra civil: mientras la Junta Nacional de Reconstrucción de Templos Parroquiales, a menudo en colaboración con la tantas veces citada en esta serie Comisaría Nacional de Regiones Devastadas, dedicaba sus esfuerzos a recomponer el maltrecho patrimonio eclesiástico de media España que había sido maltratado por el conflicto, en Bustarviejo, donde la iglesia se había visto especialmente afectada, se optó por una solución diferente. Tras efectuar las reparaciones urgentes que impidieron el desplome del edificio y permitieron recuperar su uso para el culto, entre 1941 y 1956 se consideró oportuno irlo rodeando de locales que hoy denominaríamos dotacionales, que se fueron adosando a la iglesia especialmente (pero no solo) en sus flancos norte y oeste: un salón parroquial, un despacho de loterías y hasta un cine, que ocultó toda la fachada de los pies de la iglesia y buena parte de la torre, como atestiguan las imágenes anteriores a la restauración. Se añadieron, además, al abigarrado conjunto unos graderíos que completaban los existentes en un lateral de la plaza, entre el Ayuntamiento y la iglesia, y permitían la conversión del espacio público en un improvisado coso taurino.

Izq.: La iglesia y, al fondo, el Ayuntamiento de Bustarviejo. Dcha.: Pintura mural descubierta durante la restauración (Foto: María Latova, Comunidad de Madrid).

La situación se revirtió ya en este siglo, por iniciativa de la Comunidad de Madrid y del Arzobispado de Madrid, la institución propietaria del edificio. Se eliminaron todos los añadidos construidos en el siglo XX, se reconstruyeron los contrafuertes de la fachada norte que habían sido retirados para dar más espacio a los locales que se apoyaban en la iglesia, se demolió el cine y se excavó el interior del templo. En el exterior, en el amplio espacio liberado en la plaza, se señaló en el pavimento la planta de los edificios retirados para recuperar la iglesia, como recuerdo de aquella etapa efímera en la que Bustarviejo tuvo cine.

La sorpresa final llegó durante la restauración, con el descubrimiento y recuperación, en el muro norte de la iglesia, de una hermosa pintura mural, con la representación de una escena de batalla, que fue fechada en los siglos XIV o XV. La peripecia de la iglesia parroquial de Bustarviejo es, en fin, un claro exponente de cómo ha ido cambiando durante el siglo XX y este primer cuarto del XXI la percepción que tenemos de los bienes que forman parte de eso que, precisamente, da nombre a esta sección, ‘Nuestro Patrimonio’.