Con apenas tres años de trayectoria, Bajo 0º se ha convertido en un establecimiento de referencia para quienes buscan productos congelados de calidad, atención personalizada y la posibilidad de comprar únicamente la cantidad que necesitan. Situada en la calle Real 69, junto al Colegio Jesús Baeza en Valdepeñas, el negocio ha sabido adaptarse a las necesidades de sus clientes, apostando por la venta a granel, una cuidada selección de productos y un trato cercano que ha permitido fidelizar a una clientela que sigue creciendo.
Entrevista con Carolina Arroyo Bellón, gerente
Pregunta.– ¿Cómo nació la idea de poner en marcha Bajo 0º?
Respuesta.– La idea surgió en un momento en el que tanto mi hermano como yo buscábamos una oportunidad laboral. Yo trabajaba en un restaurante de comida rápida y él estaba desempleado. Fue la madre de una amiga quien nos habló de la posibilidad de abrir una tienda de congelados, algo que hacía tiempo había pensado hacer ella. Empezamos a investigar, visitamos otros establecimientos, preguntamos a la gente y vimos que podía ser una buena oportunidad. Nos animamos y decidimos emprender juntos esta aventura, que comenzó en septiembre de 2023 y que, afortunadamente, ha ido creciendo desde entonces.
P.– Los comienzos nunca son fáciles. ¿Cómo recuerda esos primeros meses?
R.– Fueron complicados porque al principio la gente no te conoce y cuesta que confíen en un negocio nuevo. Hoy en día estamos acostumbrados a hacer toda la compra en un supermercado y romper ese hábito no es sencillo. Sin embargo, poco a poco los clientes empezaron a probar nuestros productos, comprobaron la calidad que tenían y descubrieron una forma de comprar mucho más cómoda. Ese fue el momento en el que empezamos a notar que el esfuerzo daba sus frutos.
P.– ¿Qué hace diferente a Bajo 0º respecto a otros establecimientos?
R.– Creo que una de nuestras principales diferencias es que prácticamente todos los productos se venden a granel. Salvo la verdura, por cuestiones sanitarias, el cliente puede comprar exactamente la cantidad que necesita. Si una persona vive sola y solo quiere un filete de merluza o desea probar varias clases de croquetas sin tener que llevarse una bolsa entera, aquí puede hacerlo. Eso ayuda a ahorrar, evita desperdiciar comida y permite aprovechar mucho mejor el espacio del congelador de casa.
P.– ¿Qué tipo de productos pueden encontrar quienes visitan la tienda?
R.– Trabajamos principalmente con pescados, mariscos, verduras y una amplia variedad de productos precocinados. También tenemos tartas, helados, encurtidos a granel, y algunos productos básicos para el día a día como huevos, arroz, pasta, legumbres o algunas conservas. Nos centrarnos en aquello que mejor conocemos para ofrecer siempre la máxima calidad.
P.– Imagino que el surtido también habrá cambiado desde la apertura.
R.– Al principio incorporamos muchos productos porque queríamos ofrecer una gran variedad, pero con el tiempo vas descubriendo qué es lo que realmente demanda la clientela. Hay referencias que funcionan muy bien y otras que apenas tienen salida. Hoy el surtido está muy estudiado y responde a lo que nuestros clientes buscan. Aun así, siempre estamos abiertos a probar novedades cuando creemos que pueden encajar.
P.– ¿También realizáis promociones de forma habitual?
R.– Sí, es una manera de premiar la fidelidad de quienes confían en nosotros y de animar a nuevos clientes a conocernos. Todas las semanas preparamos ofertas diferentes con productos variados, ya sean pescados, verduras o precocinados. Además, intentamos ser flexibles y, cuando se trata de clientes habituales, siempre buscamos la forma de facilitarles las cosas. Ese trato cercano es parte de nuestra filosofía.
P.– Precisamente esa cercanía parece ser uno de los rasgos que más valoran vuestros clientes.
R.– Sí, para nosotros es fundamental. Somos una tienda de barrio y queremos que la gente se sienta cómoda cuando entra. Si un cliente necesita consejo sobre un producto, dedicamos el tiempo que haga falta para explicárselo. Si alguien viene muy cargado, nos ofrecemos incluso a llevarle la compra. Son pequeños detalles que no cuestan mucho y que hacen que la relación con el cliente sea mucho más cercana.
P.– ¿Cuáles son los productos que mejor acogida tienen entre vuestra clientela?
R.– Sin duda, el pez espada es uno de los productos estrella, tanto en filetes como en taquitos. También tienen muchísimo éxito el salmón noruego y los lenguados. Y, por supuesto, nuestras croquetas, que cuentan con sabores como jamón ibérico, rabo de toro, gamba al ajillo, bacalao al pil pil o puchero. Son productos que hemos ido seleccionando con el tiempo hasta quedarnos con las variedades que más gustan.
P.– ¿En fechas especiales también apostáis por referencias diferentes?
R.– Sí, especialmente en Navidad intentamos sorprender con productos que no se encuentran fácilmente en otros establecimientos. Solemos traer novedades para esas fechas, como saquitos rellenos de bogavante o de foie, jamón y cebolla, que tienen muy buena aceptación. Nos gusta ofrecer algo distinto para quienes quieren preparar una comida especial.
P.– Para terminar, ¿qué objetivo se marca Bajo 0º de cara al futuro?
R.– Nuestro principal objetivo es seguir cuidando a los clientes que han confiado en nosotros desde el primer día y continuar creciendo poco a poco. Queremos mantener esa cercanía, seguir ofreciendo productos de calidad y adaptarnos a lo que la gente necesita. Al final, creemos que el comercio de barrio sigue teniendo mucho valor cuando se apuesta por un trato humano, por escuchar al cliente y por ofrecer un servicio que vaya más allá de la simple venta.
Texto y foto: Ayer&hoy