
Carlos Caballero / Arqueólogo
Colegio Profesional de Arqueología de Madrid
Alcalá de Henares es un lugar recurrente en esta serie de “Nuestro Patrimonio”, en la que ya hemos prestado atención a su pasado romano, cervantino, cisneriano y hasta al singular Hotel Laredo, pero nunca nos habíamos detenido en otra etapa esencial de la historia de esta ciudad bimilenaria, representada por las ruinas del castillo islámico que se yerguen al otro lado del Henares, justo enfrente de la querida ermita de la Virgen del Val.
El castillo que hoy visitamos se instaló en el siglo X sobre un cerro protegido por profundos barrancos, en lo alto de un paisaje abrupto inusual en la plácida vega del Henares, desde el que se tenía un amplio control de todo el territorio circundante, y que ya había acogido antes a una pequeña población romana, quizás también a otra de la Edad del Bronce. Tomó la nueva fortaleza el significativo nombre de Qala’t abd-al-Salam, literalmente “la Fortaleza de la Paz”, topónimo árabe que acabaría por estar en el origen del que posteriormente identificó a la ciudad complutense, Alcalá (de Henares).
Sus ruinas, estudiadas por la arqueología desde los años 80 del siglo XX, revelan hoy que el enclave es uno de los cuatro yacimientos islámicos mejor conocidos de nuestra Comunidad, con la ventaja de que, tras alguna ocupación de menor entidad en épocas posteriores a la original, quedó fosilizado después de su abandono definitivo, puesto que la ciudad alcalaína se expandió en épocas posteriores al otro lado del Henares. El enclave cambió de manos varias veces, al albur de los avances y retrocesos de distintos ejércitos en una época convulsa de poderes inciertos, y desde sus muros se pudieron contemplar, en 1118, las refriegas de la decisiva batalla de Malvecino, que acabaría por marcar el futuro de toda esta zona central de la península.

Izq.: Barrancos que protegen el castillo islámico. Dcha.: Acceso y torres.
Las excavaciones realizadas hasta el momento han descubierto buena parte del recinto amurallado, en el que sobresalen el acceso principal, formado por dos torres que enmarcan un pasillo encaminado hacia un arco de herradura, o un aljibe islámico, parcialmente excavado; de la época cristiana sobresalen los restos conocidos de una iglesia de traza mudéjar y, especialmente, la dominante torre albarrana que, como corresponde a su condición, se adelanta al recinto y, aunque antiguamente vigilaba al soldado que se aproximaba, hoy tiene el más noble encargo de recibir al visitante.
El yacimiento es visitable siguiendo una sencilla ruta circular de senderismo, de unos 10 kilómetros de longitud total, que discurre por el amable Parque de los Cerros de Alcalá, una zona de reseñables valores paisajísticos, especialmente en primavera y otoño. Cuando nos acerquemos al Henares, a punto ya de abordar la subida al cerro de Alcalá la Vieja, pasaremos junto a otro detalle olvidado de la historia de Alcalá: las languidecientes ruinas de la Casa de la Barca, desde la que se gestionaba el cruce del Henares mediante una barca, paso que se debió clausurar en el último tercio del siglo XIX y que en la actualidad nos recuerdan que con el precario transporte de otro tiempo era sencillo llegar al castillo islámico desde Alcalá.

Sobre estas líneas, control del valle del Henares; al fondo, la ciudad de Alcalá. Y la Casa de la Barca.
Alcalá la Vieja es, en fin, un eslabón más en la cadena de la historia urbana ininterrumpida de esta ciudad cambiante, itinerante, que es Alcalá de Henares, y que cuenta con, al menos, seis hitos principales: el Cerro de Ecce Homo para la Edad del Bronce; la época prerromana y romana temprana en “Primitiva Complutum”, sobre el Cerro de San Juan del Viso; la romana Complutum; la musulmana Qalat abd-al-Salam; la medieval cristiana, en el Burgo de Santiuste, en torno a la Catedral Magistral, y la actual, Alcalá de Henares, que es hija, heredera y continuadora de la envidiable historia anterior.
* (La información sobre la ruta hacia Alcalá la Vieja está disponible en la web del Aula de la Naturaleza del Parque de Los Cerros de Alcalá, aquí: http://www.loscerrosdealcala.es/rutas/ruta-del-castillo-%C3%A1rabe/).

Puerta y torre albarrana, con un primer plano de esta última (Fotos: Carlos Caballero).