Según la historia, Charles Chaplin entró de manera anónima en un concurso de imitadores de “Charlot” (su personaje más icónico) y ni siquiera quedó entre los finalistas. Algunos dicen que quedó en segundo o tercer lugar, mientras que otras versiones afirman que ni siquiera pasó la primera ronda. Sin embargo, la veracidad de esta historia ha sido cuestionada. En una entrevista de 1966, Chaplin negó enfáticamente la veracidad de esta anécdota. No hay evidencia histórica sólida que confirme este evento. Parece más un mito urbano que una realidad documentada. Pero, de ser cierto, sería una ironía perfecta y un reflejo del impacto cultural de su personaje.
Se presentó a un concurso de imitadores de sí mismo y no ganó