
Juan Díaz-Benito / Periodista Deportivo
Llego el momento de hacer balance de la participación del Quesos El Hidalgo Manzanares Fútbol Sala en la Primera División. La competición va avanzando de una forma lenta pero paulatina en donde los equipos van situándose en la posición que realmente han merecido tras ocho jornadas de liga. Quesos El Hidalgo (al cierre de esta edición), de sus ocho partidos, ha ganado tres, ha empatado uno y ha perdido cuatro. Para algunos, una posición realmente acorde con las expectativas marcadas a principio de temporada, para otros, una decepción porque siguen mirando al hito conseguido la pasada temporada. Realmente, llega la hora del análisis, y es aquí donde se pueden sacar conclusiones.
La entidad, como tal, es como cuando uno pide un bocadillo de jamón serrano y le dan uno de jamón york. Quizá alguien no lo entienda, pero económicamente las únicas posibilidades reales es evitar el descenso de categoría. La plantilla ha sido renovada dentro de sus posibilidades, todo hubiera resultado maravilloso y estupendo si se hubiera podido reforzar con jugadores de primera línea a nivel nacional. ¿Porque no han llegado esos refuerzos? Por una causa sencilla y clara, que económicamente no es viable realizar esas operaciones. El gran acierto de Juanlu Alonso pasa por la incorporación de jugadores jóvenes a los que no conocía casi nadie, pero que están dando un altísimo nivel. Pedro Herreros y Nefi, a los que hay que añadir la experiencia de Humberto y Zequi.
Los resultados más negativos han llegado cuando las lesiones han hecho mella, como, por ejemplo, Raúl Campos, Juan Emilio, entre algunos otros. Lo negativo tiene relación directa con lo positivo, porque el resto ha sabido cubrir las ausencias de los compañeros lesionados con creces, dando la talla en todos y cada uno de los partidos, todo lo anterior se puede buscar en los grandísimos partidos realizados y en los menos buenos porque han sido muchos los partidos donde el equipo ha acudido con ocho jugadores de campo más los dos porteros.
El trabajo que ha estado haciendo, como siempre con un gran acierto, ha sido el del técnico y el del preparador físico que han sabido sacar el mejor rendimiento a cada uno de sus jugadores. ¿Por qué este análisis? Por una razón sencilla y clara, tanto jugadores y técnico nos están haciendo degustar un sabroso bocadillo de jamón de pata negra y a precio de jamón de york. Alguien se preguntará el porqué de esta odiosa comparación, y es muy sencilla y fácil de explicar, afortunadamente con el presupuesto más bajo de toda la Primera División, Manzanares está disfrutando de un gran equipo y ofertando un gran espectáculo siempre que se puede y eso es lo que en justicia hay que valorar.
No solo jugadores y cuerpo técnico son los grandes “culpables” de este gran espectáculo sociológico, sino también la afición que está jugando un papel imprescindible para el rendimiento del equipo en los partidos celebrados en el Manzanares Arena.
Con orgullo y satisfacción, esta ciudad puede presumir de tener una de las mejores aficiones de este país. Son los aficionados los que con su peregrinaje al pabellón cada vez que el equipo juega en casa hacen mas grande a la ciudad y en su defecto a la entidad.