En el espacio, los astronautas pueden crecer 2 y 5 centímetros debido a la microgravedad. En ausencia de la gravedad terrestre, la columna vertebral deja de estar comprimida y los discos intervertebrales se expanden, provocando un aumento temporal de estatura. Este fenómeno ocurre pocos días después de llegar a la órbita. Sin embargo, el crecimiento viene acompañado de efectos negativos, como dolor de espalda, pérdida de masa ósea y debilitamiento muscular. Al regresar a la Tierra, la gravedad vuelve a comprimir la columna y los astronautas recuperan gradualmente su estatura normal.