Cándido Simarro Rubio / Gerente de CS Aseores

Cuando Ud. es miembro de una entidad mercantil bien sea socio, bien sea administrador, bien tenga las dos condiciones, si su sociedad ha sido baja en la actividad que venía desarrollando y por circunstancias aunque sean de fuerza mayor, el Administrador no presentara aun sin actividad las obligaciones que le siguen siendo de obligado cumplimiento, en este caso la presentación de cuentas anuales y el modelo del impuesto sobre sociedades, esta sociedad es una candidata ineludible a la revocación de su CIF por parte de la AEAT.

Si su CIF ha sido revocado por la AEAT, osea Hacienda, Ud. se encontrará con un bloqueo absoluto que dejará sin efecto alguno la operatividad de la empresa de la que deseaba retomar su dinamismo y por ende, su patrimonio se convierte en improductivo, no podrá hacer uso legal del mismo.

La revocación del CIF o NIF de una entidad, su publicación en el “Boletín Oficial del Estado” e implicará la abstención del notario para autorizar cualquier instrumento público relativo a declaraciones de voluntad, actos jurídicos que impliquen prestación de consentimiento, contratos y negocios jurídicos de cualquier clase, así como la prohibición de acceso a cualquier registro público, incluidos los de carácter administrativo, salvo que se rehabilite el número de identificación fiscal. El registro público en el que esté inscrita la entidad a la que afecte la revocación, procederá a extender en la hoja abierta a dicha entidad una nota marginal en la que se hará constar que, en lo sucesivo, no podrá realizarse inscripción alguna que afecte a aquella, salvo que se rehabilite el número de identificación fiscal.

Es simpático ver como la Ley General Tributaria habla de la rehabilitación del CIF o NIF como si eso fuera o se tratara de una gestión de tránsito.

Nunca más lejos de la realidad, dado que la Hacienda Pública entiende que estas entidades sin actividad pueden suponer un nido de fraude y por tanto la rehabilitación se convierte en un verdadero calvario.

En las circunstancias actuales, en donde el funcionariado ya no coge el teléfono e intentar acudir a hablar con el susodicho personal de la Administración es increíblemente imposible, la pretendida rehabilitación se hará muy empinada y difícil conseguir.

Agilizar la recuperación de esos CIF es imprescindible porque de lo contrario, se producirá el efecto opuesto a lo que pretende Hacienda, y los nidos de fraude se provocarán por la utilización del patrimonio de esas sociedades de manera encubierta.