Han pasado casi 19 años desde que se promulgó la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, lo que popularmente llamamos Ley de Dependencia. En la exposición de motivos viene reflejado que el reto de esta norma es “atender las necesidades de aquellas personas que, por encontrarse en situación de especial vulnerabilidad, requieren apoyos para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria, alcanzar una mayor autonomía personal y poder ejercer plenamente sus derechos de ciudadanía”. Desde entonces la situación demográfica y social ha experimentado considerables cambios, fundamentalmente a nivel demográfico con el aumento de la esperanza de vida. Vivimos más años y eso conlleva la necesidad de más recursos a nivel social para atender esas necesidades, recursos adaptados a la demanda real de nuestra sociedad. En esa línea desde el Centro de Respiro hemos apostado entre otros muchos recursos, por el Servicio de “Centro de Día extra” adaptado a las necesidades de conciliación familiar y laboral, con la posibilidad de acudir al centro de día de lunes a Domingo, o de ampliar horas en el día si fuera necesario, recurso no contemplado en la Ley de dependencia y absolutamente necesario.
Las necesidades que se pretenden abordar son aquellas detectadas con la experiencia en la atención a personas vulnerables y en nuestro objetivo de promocionar la autonomía y prevenir situaciones de dependencia, facilitar el respiro necesario y con ello la permanencia en el domicilio, en concreto proporcionar un servicio de atención para que las familias tengan la posibilidad de tener tiempo de Respiro de calidad y de conciliación con su vida familiar y laboral, con la seguridad y la tranquilidad de saber que sus familiares van a estar atendidos con todo el afecto, cariño y profesionalidad que nos caracteriza. Ya lo decía Ortega y Gasset “yo soy yo y mis circunstancias”.
Imagen superior: Encarnación Alba Ruedas, Técnico Social Centro de Respiro, y Carmen Murillo Gallego, Coordinadora Centro de Respiro