
Rafael Cantero Muñoz / Escritor, folclorista y presidente de CIOFF España
La transmisión de nuestra cultura popular de padres a hijos ha sido tradicionalmente el motor principal para la supervivencia de nuestras tradiciones, costumbres y folklore. Esta transmisión generacional ha sido el proceso mediante el cual los saberes tradicionales y expresiones vivas que conforman nuestro acervo cultural de tradición oral se han ido transfiriendo de una generación a otra garantizando la identidad, el sentido de pertenencia y la evolución continua de nuestra cultura popular.
Los elementos que conforman el patrimonio cultural inmaterial evolucionan constantemente, y son transmitidos de una persona a otra y de generación en generación. Este sistema de transmisión de la cultura popular, ha hecho posible la transmisión de los conocimientos, cantos, bailes, literatura oral… de una generación a la siguiente hasta llegar a nuestros días.
Hoy día, la transmisión del patrimonio vivo que heredamos de nuestros antepasados por vía oral, está amenazado y pone en peligro la existencia y pervivencia de nuestra cultura popular. Estas amenazas vienen marcadas por la hibridación entre la tradición y la era digital. Son numerosos los factores que nos han llevado a esta situación, como los cambios sociales y demográficos que reducen el contacto entre las personas, nuevas formas de vida y diversión, el abandono del entorno rural, etc. El ámbito rural, último reducto donde ha pervivido la tradición oral, ha quedado casi despoblado en tres o cuatro décadas. Y la canción popular tradicional está muriendo simplemente por falta de actores, de protagonistas y de público. No cabe duda que nuestra sociedad se ha transformado en las últimas décadas. Los cambios se han sucedido tan rápido como el equivalente a varios siglos de otros momentos de la historia de la humanidad. Ante esta situación, podemos afirmar sin ambages que la tradición oral está hoy en el final de su última etapa de pervivencia. El deterioro progresivo de muchos de los elementos de nuestra cultura popular que hasta hace unas décadas animaban la vida de la gente y daban fondo sonoro a todos los momentos del día y a todas las épocas del año, está en proceso de simple agonía y extinción si no ponemos remedio con urgencia.
Conscientes de que el eslabón de la transmisión generacional se ha roto, debemos encaminar nuestros esfuerzos en salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial y garantizar su transmisión a las futuras generaciones. Desde distintos ámbitos culturales, políticos, asociativos y educativos se empiezan a poner medios para remediar esta situación. las asociaciones culturales, grupos de Coros y Danzas, escuelas de folklore, están trabajando con ahínco para preservar, difundir y promocionar nuestra cultura popular. La transmisión de nuestras tradiciones y folclore de padres a hijos debe seguir realizándose combinando la tradicional herencia oral y vivencial en el hogar con el uso de las nuevas formas de comunicación y ocio.
Es sumamente importante que en la escuela se despierte y estimule en los niños el conocimiento de su cultura tradicional para que la vivan, la sientan, la conserven y la enriquezcan. La incorporación de las celebraciones de fiestas tradicionales en la escuela contribuye plenamente a la consecución de esta finalidad. Al despertar en los niños el conocimiento de su cultura popular estamos garantizando su pervivencia.
En mi opinión, el hecho de que en la escuela se hable de folklore y tradiciones es de suma importancia si queremos que el folklore tenga futuro por estas tierras y evolucione con los nuevos tiempos y las nuevas generaciones, al tiempo que puede ser de gran ayuda para el proceso educativo en general, porque el patrimonio inmaterial tiene contenidos y recursos muy variados que pueden aportar ese ingrediente diferencial, en cada comarca y en las distintas localidades para ayudar a las personas a situarse en este mundo global con una buena base.
Actualmente, la cultura popular se mantiene relevante gracias al trabajo que realizan las diversas asociaciones de Coros y Danzas y colectivos que de forma altruista continúan transmitiendo conocimientos de generación en generación.
En la foto superior: Último taller de baile ‘Fiesta de la Seguidilla’ de la Pandorga (Foto: Ayuntamiento de Ciudad Real).