La fabricación de un zapato para cada pie, es decir, la creación de calzado diferenciado para el pie izquierdo y el pie derecho, comenzó a popularizarse a lo largo del siglo XIX. Antes de esa época, la mayoría de los zapatos eran prácticamente simétricos, es decir, se podían usar en ambos pies debido a su diseño uniforme. La razón de esta evolución fue el avance en la fabricación en serie y la mejora en las técnicas de producción de calzado. A medida que la industria del calzado se desarrolló, especialmente a finales del siglo XIX y principios del XX, la separación en la fabricación de zapatos para cada pie se consolidó. Este cambio permitió que el calzado fuera más cómodo y funcional, contribuyendo al bienestar de quienes lo usaban.
El mismo calzado para los dos pies