Sagrario Pérez de Agreda Galiano / Farmacéutica adjunta al Centro de Información del Medicamento. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real

El Día Mundial de la Salud se celebra cada 7 de abril, conmemorando la entrada en vigor de la constitución de la Organización Mundial de la Salud en 1948. Esta celebración se centra cada año en un tema específico que destaca un área de trabajo prioritaria de la Organización. A lo largo de los años han abarcado temas como la resistencia a los antimicrobianos, el cambio climático, y la seguridad vial, entre otros.

La edición de este año se celebra bajo el tema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, haciendo un llamado a los gobiernos, científicos, trabajadores de la salud, y el público para que: apoyen la ciencia comprometiéndose con la evidencia, los hechos y las orientaciones para proteger la salud; reconstruyan la confianza en la ciencia y la salud pública; y apoyen las soluciones basadas en la ciencia para un futuro más saludable.

El farmacéutico desempeña un papel fundamental en la salud pública, actuando como un puente entre la ciencia, la atención y la educación sanitaria.

En el ámbito de la investigación, los farmacéuticos contribuyen al desarrollo de nuevos medicamentos, vacunas y terapias innovadoras. Su trabajo en laboratorios, universidades e industria farmacéutica impulsa avances que permiten combatir enfermedades y mejorar la calidad de vida de la población. Además, participan en estudios clínicos y en la evaluación de la seguridad y eficacia de los medicamentos, lo que resulta esencial para garantizar la puesta en el mercado de tratamientos seguros y eficaces.

Por otra parte, en un mundo de bulos y desinformación, el farmacéutico ejerce un papel fundamental a la hora de garantizar información segura y fiable sobre nuevos medicamentos, ya sea directamente en la farmacia, resolviendo dudas sobre eficacia, seguridad y posibles efectos adversos, como a través de campañas informativas que acercan a la población los avances terapéuticos y promueven un uso responsable.

En conclusión, en un contexto de constante evolución científica, el farmacéutico debe mantenerse actualizado, incorporando nuevos conocimientos y tecnologías a su práctica diaria. Esta combinación de ciencia, investigación y educación posiciona al farmacéutico como un profesional esencial dentro del sistema sanitario, contribuyendo de manera decisiva al bienestar social y la mejora de la salud.