
Pilar Arcediano / Consultora en Salud y Calidad de Vida
En el mundo nutricional, hay héroes silenciosos que desempeñan un papel crucial en nuestra salud: los ácidos grasos omega-3 y omega-6. Estos nutrientes, a menudo pasados por alto, son esenciales para nuestro bienestar cotidiano y pueden marcar la diferencia en la lucha contra varias enfermedades.
Son ácidos grasos esenciales, lo que significa que nuestro cuerpo no puede producirlos por sí mismo y debemos obtenerlos de nuestra dieta diaria. Los omega-3 se encuentran en alimentos como el salmón, las semillas de chía y las nueces, mientras que los omega-6 están presentes en aceites vegetales como el de maíz y el de girasol.
Algunas de las patologías que se pueden ver favorecidas con el uso de los Omegas 3 y 6 son la artritis reumatoide, enfermedades autoinmunes, trombosis coronaria, osteoporosis, colon irritable, acné, dermatitis, psoriasis, colesterol alto, diabetes, endometriosis, dolores menstruales, trastornos menopáusicos, etc.
¿Cómo Incorporarlos en tu Rutina Diaria?
Una Cena Rica en Omega-3: Agrega una porción de pescado graso a tu menú semanal, como el salmón o la caballa. Estos alimentos no solo son deliciosos, sino que también son una excelente fuente de omega-3. Si puedes, intenta comprar los que han estado en su medio natural, el mar, que hayan sido pescados salvajes, no de piscifactoría.
Snacks Nutritivos con Omega-6: Las semillas de girasol o de calabaza son opciones deliciosas y llenas de omega-6. Agrégalas a tus ensaladas o disfrútalas como un snack saludable. La cantidad no debe ser mayor a 30g al día.
Equilibrio en tu Plato: Buscar un equilibrio entre ambos omega es clave. Intenta incorporar más alimentos ricos en omega-3 y, al mismo tiempo, limita el uso excesivo de aceites vegetales altos en omega-6. Esto te ayudará a no ganar más peso del necesario y evitará desequilibrar la función de la glándula tiroides.
Suplementos nutricionales: Hay una oferta muy amplia en el mercado, puedes encontrar preparados muy interesantes que también combinan vitaminas y otros extractos. Esto nos ayudará a potenciar los efectos de los Omegas que veíamos al comienzo del artículo.
Por último, vamos a dar un pequeño repaso de los beneficios en la lucha contra enfermedades:
Enfermedades Cardiovasculares: Los omega-3 pueden reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, ayudando a mantener un corazón más saludable y reduciendo el riesgo de enfermedades cardíacas.
Salud Mental: Se ha demostrado que los omega-3, especialmente el DHA, tienen un impacto positivo en la salud mental, disminuyendo el riesgo de depresión y ansiedad. Se han vinculado a una mejor función cerebral y salud mental.
Control de la Inflamación: Mantener un equilibrio adecuado entre omega-3 y omega-6 puede ayudar a controlar la inflamación en el cuerpo, lo que puede ser beneficioso en enfermedades relacionadas con la inflamación crónica. Son fundamentales para regular la respuesta inflamatoria en nuestro cuerpo. Sin embargo, mantener un equilibrio adecuado entre ambos es esencial, ya que un exceso de omega-6 en relación con los omega-3 podría promover una inflamación crónica, asociada con enfermedades como la artritis y enfermedades cardíacas.
En definitiva, éste es otro de los ejemplos de nutrientes que apoyan y aportan salud a nuestro cuerpo. Porque el estado natural de nuestro organismo es ese, la salud. Tomar conciencia y hacernos responsables de nuestra alimentación forma parte de nuestros cuidados.
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