Raúl Fernández Sánchez / Colaborador BM Caserío

Sí, es cierto, hemos culminado una temporada inolvidable. El ascenso a la Liga ASOBAL —la élite del balonmano nacional— es, sin duda, un hito histórico para el club. Pero si algo nos enorgullece más que alcanzar esa cima deportiva, es todo lo que hemos construido fuera de la pista. Porque esta temporada, más que nunca, hemos entendido que lo verdaderamente importante no siempre se mide en goles ni en clasificaciones. El compromiso social forma parte de nuestra identidad y demostramos cada temporada que no está reñido con la excelencia deportiva.

La temporada ha sido intensa, ilusionante, llena de trabajo en equipo, pasión y compromiso. Hasta 16 equipos han formado parte de nuestro proyecto en deporte escolar, con una cantera que ha demostrado talento y, sobre todo, valores. Destacan especialmente los resultados en las categorías infantil femenina y masculina, y en cadete femenino, donde no solo ha habido victorias deportivas, sino crecimiento personal y colectivo.

El broche final lo puso un viaje inolvidable a Gandía, donde nuestros chicos y chicas pudieron disfrutar de un fin de semana combinando playa, amistad y, por supuesto, balonmano. Aunque repetimos que el verdadero triunfo fue ver a más de 300 niños y niñas compartiendo una experiencia que va mucho más allá del deporte: construyendo amistades, aprendiendo a convivir, soñando juntos. Esa es la semilla del futuro.

Sin embargo, si hay algo que define la esencia del Balonmano Caserío esta temporada es su labor social. En un mundo donde cada gesto solidario cuenta, el club ha sabido estar del lado de quienes más lo necesitan. A través de su programa de Acción Social 2024/25, hemos constatado una vez más que el deporte puede ser una herramienta poderosa de transformación.

Se organizaron 10 partidos solidarios a lo largo del año, con una recaudación total de 9.356 euros, a los que el club sumó 4.800 euros más. En total, más de 14.000 euros destinados a ayudar a 12 asociaciones y ONGs de Ciudad Real y su provincia: AFANION, VívELA, Cáncer Infantil, Manos Unidas, Solidaridad 2012, Laborvalía, Asociación DIME, AMIHDA, AUTRADE… y muchas más. Un álbum solidario ayudó a dar visibilidad a estas causas, demostrando que el compromiso social puede convivir perfectamente con la alta competición.

Porque en el Caserío creemos que el mayor logro no ha sido el ascenso. Nuestro verdadero éxito ha sido poder dibujar una sonrisa en quienes más lo necesitaban. Ha sido sentirnos útiles, necesarios, humanos. Y seguiremos siéndolo. La felicidad que dejan estas pequeñas acciones es la que realmente da sentido a este escudo y a esta camiseta.

Gracias a todos los que habéis estado, jugado, animado, apoyado o simplemente confiado en nuestro proyecto. Esto va mucho más allá del balonmano. Esto es una forma de estar en el mundo. Y no hemos hecho más que empezar. Es nuestro compromiso.

¡Vamos, Caserío!