Blanca Esteban Luna / Seguridad Alimentaria (Asociación de Celíacos y
Sensibles al Gluten)

Para quien recibe el diagnóstico de enfermedad celíaca (EC), el tratamiento es claro: una dieta sin gluten estricta y de por vida.

Sin embargo, en muchas familias surge la duda: ¿deberíamos comer todos sin gluten para apoyar al familiar celíaco? Aunque la intención es comprensible y parte del cariño, la realidad es que seguir esta dieta sin indicación médica no solo es innecesario, sino que puede ser contraproducente. A continuación, explicamos por qué la dieta sin gluten solo debe la seguir la persona que ha recibido el diagnóstico de EC, y cómo su entorno puede brindar un apoyo real y eficaz sin adoptar restricciones innecesarias.

1. Eliminar el gluten sin diagnóstico puede dificultar el diagnóstico correcto.- Cuando alguien sin diagnóstico médico comienza a comer sin gluten por voluntad propia, puede enmascarar síntomas y alterar resultados de pruebas médicas futuras. Si se elimina el gluten antes de hacer las pruebas, el intestino puede parecer “normal”, y el diagnóstico se puede complicar o incluso se puede perder la oportunidad de hacerlo correctamente. La dieta sin gluten es un tratamiento, no una elección de estilo de vida.

2. Que toda la familia coma sin gluten no ayuda al celíaco.- En las familias en las que uno de sus miembros acaba de recibir el diagnóstico de EC, es muy habitual que piensen que lo mejor es que toda la familia coma sin gluten, sobre todo cuando el diagnóstico es de un niño. Muchos padres se sienten apenados porque sus hijos ya no puedan consumir gluten y se sienten mal al consumirlo delante de ellos, por lo que deciden que en casa todo sea sin gluten. Esto lo hacen, por un lado, para evitar equivocaciones entre los distintos miembros de la familia y, por otro, para que el celíaco no note las diferencias.

Sin embargo, esto es un gran error y no lo recomendamos. El celíaco debe aceptar lo antes posible su nueva situación: ya no puede tomar gluten, pero podrá consumir otros alimentos especiales sin gluten que no le harán daño. La familia debe llevar esta situación con normalidad y no darle más importancia de la que tiene; no podemos centrar nuestra vida en el gluten.

Es justamente en casa donde debemos educar a los niños celíacos para que aprendan las diferencias. Los niños están continuamente observando a sus padres sin que estos se den cuenta, y ven a diario los cuidados que siguen cuando manipulan alimentos con gluten para evitar que contaminen su comida. Sin embargo, un niño celíaco que vive en un hogar en el que todo es sin gluten no ha aprendido esto, y cuando coma fuera de casa y no esté rodeado de sus familiares, será más fácil que cometa un error, ya que está acostumbrado a que en casa todo sea sin gluten. Tampoco será consciente de si los demás cometen errores en la manipulación de los alimentos con gluten, ya que no ha sido instruido en este sentido. Por ejemplo, si el cuidador del comedor del colegio parte los filetes empanados de sus compañeros y a continuación parte su filete sin gluten con los mismos cubiertos, él no se dará cuenta del error. En cambio, un niño celíaco que ha sido instruido en casa y que ve a diario cómo lo hacen sus padres, rápidamente reaccionará y lo señalará, ya que sabe que esto no se debe hacer.

3. Cómo convivir con el celíaco en casa sin adoptar su dieta.- En casa revisaremos lo que compramos habitualmente, identificaremos los productos de consumo ordinario que contienen gluten (salsas, condimentos, postres, etc.), y estos serán consumidos por el resto de la familia. Para la comodidad de todos y con el fin de evitar tener multitud de productos con y sin gluten, a medida que se vayan agotando los productos con gluten, se sustituirán por marcas que no lo contengan.

Hay dos productos que recomendamos que sean sin gluten para toda la familia: la harina y el pan rallado, ya que son muy volátiles. Por ello, es conveniente dejar de utilizarlos con gluten. De esta manera, nuestro día a día será mucho más sencillo, ya que muchas de las preparaciones que hagamos para toda la familia también podrán ser consumidas por el miembro celíaco, y evitaremos limpiezas adicionales.

En la cocina dispondremos de un armario exclusivo para guardar los productos sin gluten, el cual estará situado en la parte superior. Los productos sin gluten se guardarán siempre bien cerrados y etiquetados para evitar confusiones y el contacto cruzado con gluten.

Finalmente, toda la familia será cuidadosa al manipular los alimentos con gluten, especialmente el pan, que es lo que más problemas nos puede dar en el día a día.

4. Conclusión.- La mejor manera de apoyar a una persona con EC no es seguir su dieta, sino respetarla y facilitarle el entorno para cumplirla sin riesgos.
Seguir una dieta sin gluten sin necesitarla no aporta beneficios y puede acarrear consecuencias negativas.