El día a día en un centro de Alzheimer es donde enfermería junto al personal gerocultor no solo cuidan cuerpos, sino también memorias que se desvanecen lentamente.

ENFERMERÍA: humanizando el cuidado.- Desde el equipo de enfermería del centro nos encargamos del cuidado integral de nuestros residentes, atendiendo no solo lo sanitario, sino también sus necesidades globales, abarcando especialmente el ámbito emocional, tanto de nuestros residentes como de sus familiares.

Intentamos mejorar su calidad de vida mediante nuestros cuidados, entre los cuales priorizamos la humanización de los mismos, favoreciendo la cercanía y la comunicación, la cual, no siempre es fácil, para ello empleamos estrategias adaptadas y centradas en la persona, unidas a la ayuda de nuestro equipo multidisciplinar.

La importancia de la medicación es innegable, pero no podemos olvidar la eficacia del cuidado humano, el contacto, la escucha y la compañía, el conjunto de estos cuidados hace que podamos ofrecer una atención integral.

GEROCULTORES: un contacto constante y humano.- El equipo gerocultor en un centro como el nuestro, especializado en esta enfermedad, desempeña un papel clave al ser el contacto más estrecho con los usuarios, no solo asistiéndolos en AVDs como levantarse, asearse, etc. Son relevantes en la escucha, la calma y la compañía, su cercanía les permite detectar cualquier cambio en su estado de ánimo y/o en su comportamiento que, en ocasiones, puede pasar desapercibido, siendo principal síntoma de alarma.

El cariño, respeto, empatía y la PACIENCIA, se convierten en uno de los medicamentos más efectivos, bajo la mejor marca: LA VOCACIÓN. Por ello, la dedicación a nuestros enfermos debe nacer de dentro, tanto en la fase más leve como en la más avanzada, donde su vulnerabilidad y dependencia es máxima.