
Sagrario Pérez de Agreda Galiano / Farmacéutica del Centro de Información del Medicamento. Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real
El pasado 1 de octubre de 2025 comenzó la campaña de vacunación frente a la gripe y como todos los años surgen las mismas preguntas ¿y si no me vacuno que pasa? ¿por qué me tengo que vacunar todos los años? ¿y por qué tengo que vacunar a mis hijos?
La respuesta a ¿por qué vacunarnos de la gripe? es clara.- La gripe es una enfermedad potencialmente grave que puede llevar a la hospitalización y, en ciertas ocasiones, incluso provocar la muerte y está más que demostrado que la vacunación anual es la mejor estrategia para prevenir el impacto de esta enfermedad.
¿Se tiene que vacunar toda la población?.- La vacunación antigripal está principalmente dirigida a las personas que presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones, así como aquellas que representan un riesgo de transmisión de la infección. Por eso, la vacunación está fundamentalmente indicada en los siguientes grupos de población:
– Personas a partir de 60 años, especialmente si están institucionalizados
– Personas entre los 6 meses y los 60 años que presentan alguna condición de riesgo.
– Población infantil entre 6 y 59 meses de edad.
– Mujeres embarazadas.
– Profesionales sanitarios y sociosanitarios, así como ciertos grupos considerados esenciales.
¿Y por qué vacunar a los niños?.- Cada año la gripe estacional afecta a entre un 20 y un 40% de la población infantil, y un 5% de los casos acaban en hospitalización. Además, entre los niños, la frecuencia de contagio es más elevada que entre adultos, ya que liberan una mayor cantidad de virus y durante un período de tiempo mayor, lo que les convierte en grandes transmisores de la enfermedad. La vacunación infantil, por lo tanto, además de proteger a los vacunados, también protege de forma indirecta al resto de la población. Por eso, se recomienda la vacunación a la población infantil de 6 a 59 meses, ya que además de lo anterior disminuirá el elevado número visitas médicas y hospitalizaciones por complicaciones que esta enfermedad les puede causar.
Recordemos que.- La vacunación es la medida más eficaz para prevenir las infecciones de transmisión respiratoria, pero, además de la vacunación no debemos olvidar las siguientes medidas de prevención:
– Taparse la boca al toser o al estornudar
– Lavarse con frecuencia las manos
– Limitar el contacto con otras personas si se tiene malestar, fiebre u otros síntomas respiratorios para evitar contagiarlas.
– En caso de tener síntomas respiratorios, es recomendable el uso de mascarilla.
– Mantener una adecuada ventilación de los espacios cerrados, especialmente en lugares concurridos.